2009/01/02

La Depresión - Nunca es tarde


Compruebo a diario por la experiencia de la gente, que esta frase suele ser mucho más que un simple consuelo en la recta final de la vida; y puede convertirse en una asombrosa verdad.

Cuando termina cada etapa en esta vida, todos tenemos la oportunidad de comenzar la subsiguiente y así siempre, desde que damos nuestros primeros pasos hasta el último minuto de la existencia. Porque también el fin de la vida es un nuevo comienzo.

El momento de la jubilación no siempre se llega a vivir con naturalidad, al contrario, ese importante paso evolutivo muchas veces se vive con depresión, como si se tratara de un final sin la posibilidad de un nuevo comienzo.

En las sociedades modernas se tiende a discriminar a las personas mayores, que son desvalorizadas porque ya no son productivas. Este puede ser uno de los motivos para sentirse aislado y no integrado por no pertenecer más a la clase activa.

Ser capaz de producir un bien o de participar en ese proceso no significa que esa persona sea valiosa por si misma, sino que es alguien que logra por medio de su trabajo una remuneración y el valor de una persona no está dado por lo que gana.

El trabajo remunerado en relación de dependencia o no, significa realizar una tarea que produce un bien de uso, labor no siempre gratificante ni capaz de proporcionar un sentimiento de realización personal a quien la ejecuta, sino solamente y por lo general útil para obtener un beneficio económico sin aumentar o disminuir el valor de una persona en si misma.

Los artistas son las personas cuya vocación los lleva a realizar su potencial mediante un atributo artístico que los distingue, pero no todos llegan a ser reconocidos ni bien pagados.

El final de la carrera de un artista es cuando ya no puede desempeñar con habilidad su tarea, no tanto por su edad, siempre que no se trate de alguien cuya belleza sea su único trampolín a la fama.

Sin embargo, a veces, la depresión suele aparecer en este momento de la vida, y alguien puede caer abatido con la creencia de que ya no puede continuar haciendo su trabajo.

Una extraordinaria y conocida cantante folklórica argentina de larga trayectoria, conocida internacionalmente, en cierto momento de su vida, hace ya varios años, siendo ya una persona mayor, cayó en una profunda depresión.

Había perdido el gusto por la vida y no tenía más fuerzas para levantarse por la mañana ni continuar con su vida.

En esas condiciones tampoco podía trabajar, de manera que permanecía todo el día en la cama sin ánimo de seguir viviendo.

Eran infructuosos los esfuerzos de los médicos para que recuperara la salud y principalmente las ganas de vivir.

Sin embargo, un día, durante una visita, su hijo le dijo, - “Mamá, no te mueras. Te necesito porque te amo.”

A partir de ese momento comenzó a alimentarse mejor, a levantarse y caminar hasta que finalmente se recuperó totalmente.

Luego de esa desafortunada experiencia, continuó trabajando como lo hacía habitualmente y es el día de hoy que sigue trabajando y recibiendo elogios de su público que la admira y la sigue incondicionalmente.

Tal vez un día creyó que su carrera de cantante estaba ya terminada y sintió que la vida no tenía más significado, o bien, alguna situación personal le hizo perder el gusto por la vida, creyendo que ya nadie la necesitaba. Quién puede llegar a conocer qué es lo que se produce en el laberinto de una mente cuando deja de razonar y se entrega a una salida sin retorno.

Lo cierto es que a partir de ese momento fue para ella como un segundo nacimiento, una nueva etapa de su carrera, de éxitos.

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