2009/03/17

El Triángulo Amoroso



¿Se puede amar realmente a dos personas al mismo tiempo?

Tal vez haya mucha gente que pueda mantener un vínculo con dos parejas simultáneamente, pero sin duda, el tipo de relación con cada una será diferente.

Cuando alguien construye su vida sexual en forma disociada, o sea, separando el amor romántico de la atracción sexual, ha adquirido una sexualidad disociada y puede llegar a vincularse mejor en forma afectiva, intelectual o social, con una persona y sentirse más atraído sexualmente por otra, porque se ha condicionado a una etapa en que se acostumbró a relacionarse de esa forma.

En general, si un hombre adquiere el hábito de tener relaciones ocasionales para tener sexo, ya sean mujeres fáciles, prostitutas, travestis etc., desde que es joven, posteriormente tenderá a hacer lo mismo cuando llegue a formalizar una relación seria.

De manera que si llegara a gustarle una mujer y a creer que la ama como para que sea su pareja estable, terminará siéndole infiel, porque ha incorporado una actividad sexual que no condice con el modelo de mujer que ha elegido para una relación formal.

En algunas culturas monógamas es común que el hombre casado tenga dos hogares simultáneos, uno legalmente constituido y otro clandestino, muchas veces con la anuencia de sus esposas legítimas.

En la época de la esclavitud, era común que los terratenientes tuvieran una esposa blanca y una amante negra e hijos mestizos.

Las telenovelas latinoamericanas se han inspirado en todos esos hogares que sufrían el riesgo de vivir grandes tragedias familiares, disputas de herencias, resentimientos y odios.

Es muy difícil que un hombre formalice legalmente con alguien que ejerce la prostitución, o que sea de vida fácil o con quien se haya vinculado sexualmente en forma ocasional.

Sin embargo, si recurre habitualmente a los servicios de una prostituta porque le agrada y se siente plenamente satisfecho, puede condicionarse a ese tipo de relación y disfrutar del sexo sólo en esas ocasiones, con personas experimentadas dispuestas a hacer por dinero lo que le solicita su cliente, y no “funcionar” sexualmente con su relación de pareja estable.

Cada mujer es diferente, pero su vida sexual depende mucho de su educación, cultura, forma de pensar, personalidad, etc., de modo que no todas las mujeres con relaciones de parejas formales tienen la experiencia de una prostituta ni están dispuestas a hacer cualquier cosa. Porque en una relación de pareja se podría decir que todo está permitido, siempre que los dos disfruten de esa experiencia.

Una prostituta no disfruta del sexo por dinero, simplemente actúa un rol para obtener un beneficio, despliega una técnica desprovista de cualquier tipo de emoción sincera que es lo que le permite disociarse para realizar su trabajo.

Las prostitutas suelen estar casadas o tener parejas estables que aman y hasta pueden ser madres de varios hijos, y son capaces de ejercer el oficio más antiguo del mundo.

Durante la última guerra mundial, en Europa, muchas mujeres de familia se vieron obligadas a ejercer la prostitución en sus propias casas, atendiendo los requerimientos sexuales de los soldados de la ocupación, con el propósito de obtener los alimentos o productos que necesitaban para ellas y sus familias, que tal vez no habrían podido conseguir de otro modo.
Las mujeres, pueden amar a un hombre por sus cualidades personales y morales y sentirse atraídas sexualmente por otro o creer estar enamoradas de otro hombre.
Sin embargo, luego de un tiempo, las pasiones se enfrían, la percepción se clarifica y se toma conciencia del error a veces demasiado tarde, porque el hombre en esta sociedad difícilmente puede aceptar una infidelidad.

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