2009/05/19

Enfermedad Mental y genialidad artística




Ann Adams, científica canadiense, padecía una extraña enfermedad mental que la convirtió en una artista.

Ann había estudiado matemáticas, química y biología, pero en 1986 abandonó su carrera como científica y docente para comenzar a pintar.

En 1994 se sintió atraída por la música de Maurice Ravel y se dedicó a pintar su obra “Desentrañando el Bolero” que expresa en forma visual la música de este conocido autor que también padecía la misma enfermedad.

El Dr. Bruce Millar, neurólogo del Centro de la Memoria y el Envejecimiento de la Universidad de California, en San Francisco, pudo explicar en la revista Brain, el resultado de la investigación sobre la enfermedad que aquejaba a estas dos personas, dolencia que puede transformar a quien la padece en un virtuoso del arte.

El compositor Maurice Ravel creó el Bolero en el año 1928, a los 53 años, cuando ya sufría de esta enfermedad que le hacía cometer errores en la escritura y en la música.

En El Bolero, Ravel reitera ocho veces dos temas melódicos que van creciendo en volumen y cantidad de instrumentos. Es un ejercicio perseverante con una estructura.

Ann Adams proyectó en su pintura el sonido del Bolero utilizando una figura geométrica por cada compás. El volumen es la altura, la nota es la forma y el tono es el color.

La imagen que ilustra este artículo es una pintura de Ann Adams reflejando una migraña, basada en la estructura y la repetición.

Tando Ravel como Adams sufrían de demencia frontotemporal cuando realizaron sus obras.

Esta enfermedad cambió las conexiones anteriores y posteriores de los circuitos de su cerebro, brindándoles la posibilidad de obtener una asombrosa creatividad.

La investigación del Dr. Miller sirvió para saber que cuando algunos circuitos se dañan o destruyen, se pueden activar otras áreas; de manera que si un sector del cerebro no funciona bien, otro sector puede cambiar y ser más potente.

Las habilidades artísticas se desarrollan cuando la parte frontal del cerebro disminuye su actividad y las posteriores se activan.

A partir de 1997, Ann Adams permitió que se le realizaran estudios cerebrales para que sus médicos pudieran evaluar los cambios.

En 2000 la enfermedad de Ann progresó y ya no podía encontrar las palabras para expresar sus ideas ni tampoco podía sumar números de una sola cifra, habiendo sido una matemática destacada.

En ese momento ya se había producido la nueva organización de su cerebro, o sea que a medida que el sector frontal del lenguaje se iba atrofiando, la parte posterior encargada del procesamiento espacial y visual se volvía más fuerte haciendo que Ann se volviera más creativa.

Si llegara a producir lo inverso, cuando un artista pierde la función de la parte posterior de su cerebro, también puede perder su creatividad.

Estos casos y también otros que han ocurrido dan a entender que la capacidad artística está más desarrollada cuando el sector posterior del cerebro domina.

En los cerebros sanos, el dominio de esa área suele estar inhibido por el control de la corteza frontal, y sólo puede emerger la creatividad cuando se produce la liberación de esa inhibición.

El Dr. Bruce Millar, ha tenido oportunidad de ver pacientes que lograban convertirse en muy buenos pintores o desarrollar otros talentos artísticos a medida que la enfermedad que padecían progresaba.

Algunas personas que han sufrido accidentes, a causa de los cuales han perdido funciones cerebrales, también han logrado desarrollar notables talentos artísticos, aún tratándose de sujetos sin ninguna instrucción, que apenas sabían leer y escribir.

4 comentarios:

  1. Hola Malena! Buenas noches! He tenido una idea. Hablando de los enfermos mentales como yo. Aunque ya estoy algo mejor.

    Yo he tenido una época de mi vida donde había mucha soledad. Por mi psicosis y por la reacción de mucha gente y por mi actitud. Algo desconfiada esta última.

    Pues, una vez, en la ciudad, solo como siempre, me creí Dios. Soy parte de Él así que puedo hacerlo. :) Iba entre la gente queriendolos como haría Él. Con miradas de amor.

    En aquel momento toleraba el estigma de mi.enfermedad. que la gente me marginara lo llevaba bien.

    Pues yo opino, Dios está en los que sufren. Pues creerte Dios no es tan inapropiado. Eres una persona sufriente con tu problema de salud mental.

    Bueno, también los que tienen cáncer los pobres a lo mejor no se creen Dios. Y sufren. Aunque Dios los ayuda más que a otros. Y creen más en Él.

    Es una característica de mi trastorno esta.

    Vale más creerse Dios, que saberse nadie.
    Tu mente no sufre.
    Y ciertamente Dios está contigo.

    A menos que seas un loco asesino. Entonces, na nai.
    El diablo es tu mejor amigo.
    En ese caso.

    Aunque creo que un psicótico no es lo mismo que un psicópata.
    Uno cree algo equivocado, el otro no siente compasión hacia nadie.

    Aunque todo es más complejo, verdad?

    Gracias por su atención, saludos

    Pablo Manuel

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  2. HOLA Pablo, creer en Dios es lo mejor que te puede pasar, es un consuelo y un apoyo en este valle de lágrimas donde todos pagamos una cuota de sufrimiento. saludos, malena

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  3. Hola, Malena! Qué tal? Yo vivo, con la posibilidad de estar bien. Aunque a veces uno cree que el mundo es un escenario para gente de mala leche. Yo salgo a caminar de vez en cuando. Hoy salí. Y cuando hay gente cerca reunida hablando creo que hablan de mi.

    Es porque como no trabajo me siento digno de crítica?
    Yo me crié en el trabajo duro. Si no trabajaba me decían gandul y malo. Mi padre solo. Mi madre no.

    Trabajar...
    Es un trabajo cuidar a mi madre y mi abuela. Aunque no dan dinero. Eso me dicen.

    Mi madre tiene casas y solares. Um par de casas y unos cuantos solares. Si estamos apurados podríamos venderlos.

    Ahora pienso en trabajar. Aunque aqui a las doce de la noche cuido de mi abuela para que mi madre duerma. Eso también hace falta.
    Aunque voy para pobre. Con esta forma de ser.
    Eso sí, soy más feliz estando entre gente mi familia y vecinos. No como hace años que sufría montón. Por la incomunicación de la ciudad y mis problemas de salud mental.
    Eso es una.bomba.

    No poder contarle a nadie mis cosas. Por no tener apenas amigos. Aunque alguno hice...

    Yo me cuento las cosas al espejo. Pongo cara de estar mal. Y me digo, no ames, no ames! Hay que amar, verdad? Yo estoy en misa, que voy cada semana desde hace una semana y media, y noto que hay una comunidad allí en el barrio. Que nos queremos! Eso es sanador! El amor es sanador!

    Aunque a los dos días me sienta diferente. La soledad me cambia. Cambia mucho mi interior. Un día puedo ser dado al encuentro y otro ser con un muro entre mí y los demás. Lo pongo el muro porque me da miedo sufrir por amistad y amor. Porque hay personas que me han juzgado. Y que te juzguen conlleva una condena. Casi siempre la denegación de amistad. O cuando la pides a esa persona que juzga te niega el amor. La amistad.

    Pero son personas que no son amigas. Son vecinos que han oido algo de ti. Malo si haces algo malo. A veces calumnias.
    Y te juzgan.
    El que juzga, se juzga a sí mismo.
    El que te.dice, ladrón es ladrón casi siempre. Porque yo llamo a alguien lo que soy yo más veces. Si llamo a alguien lo que es, y yo no soy, me vuelvo cómo él. Por qué? Porqué si llamo a alguien mentiroso por ejemplo, me nace ser mentiroso?
    Es que ni lo llamo eso.Porque no quiero llenarme la boca de esas palabras. Para que no nazca en mi ser mentiroso.

    Qué me puedes decir de eso, Malena?

    Gracias por tu atención y ayuda, saludos

    Pablo Manuel

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  4. hola Pablo, creo que con cuidar a tu abuela y ayudar a tu madre tienes ganado el cielo, porque hoy en día a los ancianos los ponen en los geriátricos y a nadie les interesa estar con ellos.
    Tienes que sentirte orgulloso de ese trabajo, porque además es no remunerado.
    Me alegra que vayas a la iglesia, yo, desde que mi hermana menor se enfermó voy todos los días porque me queda a veinte metros. Hacía muchos años que no iba y ahora me siento muy bien porque como tu dices empiezas a conocer a la gente, te saludan, te reconocen, y es muy raro que en el barrio de una gran ciudad alguien te reconozca aunque viva en frente hace veinte años.
    Cuando vas seguido a misa te hacen participar, puede tocarte leer el salmo o la lectura del día, o pasar la canasta para la limosna. Es sólo media hora y uno se siente apoyado y reconfortado cuando hay enfermos en la familia.
    Claro, nos acordamos de Dios cuando lo necesitamos, así somos. saludos, malena

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