2009/06/05

Hijos Diferentes




Los hijos diferentes pueden brindar a la familia muchas satisfacciones si son aceptados.

Lo ideal es que vivan integrados a sus padres y sus hermanos, dentro de las posibilidades y según la naturaleza de la dificultad.

A veces a los padres les cuesta ponerles límites y los sobreprotegen, y esta actitud hace que a veces sean caprichosos y no se comporten adecuadamente sabiendo que no serán sancionados como les pasa a sus hermanos.

Es importante tratarlo de la misma manera o por lo menos intentarlo sin necesidad de ser tan severo.

Existen lugares especiales donde atienden las necesidades de las familias de discapacitados, donde pueden alternar con otras familias en las mismas condiciones y contarse las experiencias.

Esa posibilidad de compartir permite aprender mutuamente formas de actuar eficaces que se pueden incorporar para mejorar el funcionamiento de las relaciones.

La principal tarea que debe aprender un discapacitado es la de independizarse en la medida de sus posibilidades, logrando la autonomía necesaria como para no resultar ser una carga para la familia.

Algunos padres pueden sentirse culpables de la suerte de ese hijo, y frustrados como si hubieran fallado y tratar de poner todas sus expectativas en sus otros hijos, como para compensar esa falla.

Tener un hijo diferente no hace a los padres culpables, es una experiencia de vida que no necesita tener culpables sino que puede significar algo muy aleccionador y gratificante.

Es importante no derivar a los hermanos tareas que corresponden a los padres. El apoyo y la ayuda es más eficaz cuando nace espontáneamente, porque ellos también aman a ese hermano o hermana diferente y quieren lo mejor para él o ella.

Cuando los chicos tienen un hermano con discapacidad suelen madurar más rápido porque no pueden recibir toda la atención que hubieran tenido si no lo tuvieran y se ven obligados a enfrentar situaciones de personas más adultas y a veces tomar decisiones difíciles.

Los hermanos deben participar sin hacerse cargo de la responsabilidad de los padres y deberán recibir ellos también la ayuda que necesitan.

A veces pueden surgir sentimientos de hostilidad hacia ese hermano diferente y esto puede generar sentimientos de culpa y aislamiento por no poder expresar adecuadamente la impotencia y el desagrado.

Tener un hermano diferente los hace sentir a ellos también distintos y esta situación puede provocar sentimientos de inferioridad o temor a ser rechazado.

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