2009/06/29

Trastornos de Ansiedad en los Niños



Los niños también sufren de ansiedad, fobias y pánico, generalmente debido al estrés.

La vida actual, que exige también a los chicos adaptarse a cambios cada vez más rápidos; y a vivir en la inestabilidad, exige cada vez más, la atención de niños con este problema en los consultorios de salud mental.

Los temores de los niños son comunes y normales pero resultan patológicos cuando comienzan a interferir en el curso de su vida normal.

Se considera que la ansiedad es anormal cuando el temor del niño es imaginario y no existe ninguna causa externa que lo justifique, o cuando la reacción de miedo es tan intensa que le produce inhibiciones, efectos más duraderos, preocupación, malhumor y dolores migratorios.

A veces el factor que desencadena el trastorno tiene como causa las exigencias desmedidas de los padres que también suelen exigirse mucho a ellos mismos.

En una sociedad donde la información por los medios masivos parece no tener ningún tipo de censura, los niños reciben las malas noticias cotidianas con muchos detalles y en forma inmediata y no todos pueden metabolizarlas sin quedar afectados.

La ansiedad puede presentarse ocasionalmente frente a situaciones puntuales pero se convierte en un trastorno cuando contamina todas las áreas de la vida.

Vivir en las grandes ciudades exige estar en estado de alerta continua, una distracción puede significar un serio riesgo para la vida, de modo que hay que permanecer atento a todos los cambios del entorno y evaluar en qué medida nos pueden afectar; y esta necesidad de simple supervivencia es una gran exigencia para un niño.

La separación de los padres es un motivo importante que hace que los niños se sientan inseguros y también culpables. Es necesario minimizar los roces o discusiones frente a ellos que temen perder a sus seres queridos.

Los niños necesitan contención familiar, poder jugar como todo niño y recibir atención y amor y además, protección de todos los estímulos externos que les puedan generar ansiedad.

Estas condiciones les proporcionarán las estructuras imprescindibles para enfrentar su entorno y las circunstancias de la vida, con mejores recursos.

El pronóstico en estos casos es favorable en la mayoría de los casos, con la colaboración de la familia, el tratamiento adecuado y el diagnóstico acertado.

A veces, este trastorno está asociado con un cuadro depresivo, dificultades de atención, hiperactividad y problemas de aprendizaje.

Las técnicas de juego son las que se utilizan para estos tratamientos y la medicación está desaconsejada, ya que puede provocar efectos paradójicos.

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