2009/07/30

Acoso Escolar




El acoso escolar es cualquier acción de violencia en la escuela, ejercida contra un alumno por otro que tiene fama de bravucón; y que suele actuar con el apoyo del grupo que lidera, que se identifica con él y que vive esas experiencias como propia.

No se trata de la agresión que surge como resultado de una afrenta, sino de un atropello deliberado permanente y gratuito, sin razón alguna, motivado por el placer de someter a alguien que muestra debilidad o temor y que es elegido como víctima.

Atreverse con los más débiles permite al acosador adquirir prestigio entre sus cobardes seguidores, como persona audaz y decidida, sin costo alguno, ya que el blanco de sus objetivos no ofrece ninguna resistencia, ni para devolver las agresiones ni para denunciarlo a los mayores.

Las agresiones pueden ser verbales, o por medio de burlas, amenazas o golpes, haciendo miserable la vida de las víctimas en la escuela.

Lo más notable de esta conducta violenta es la tolerancia que demuestran los que se encuentran alrededor, observando el hecho y permitiendo que continúe; y a veces incentivando a su autor a la acción.

Obviamente los líderes de estas patotas son niños o jóvenes que tienen serios problemas psicológicos, falta de modelos adecuados, ausencia de límites en el hogar, demasiada libertad, falta de afecto y de seguridad; chicos que han sufrido y sufren castigos corporales, abusos y humillaciones por parte de sus padres o hermanos mayores violentos.

Efectivamente, los niños violentos son tratados con la misma violencia que ellos descargan en sus víctimas, demostrando una dificultad para canalizar las emociones de enojo y rebeldía, que son reprimidas y transferidas a otro en condiciones inferiores a las de él.

Tanto los niños acosadores como los que reciben el castigo tienen baja autoestima y mal manejo de sus emociones.

El temor que sienten los más débiles, les crea a los abusadores una falsa sensación de poder y de dominio sobre otros que le permite recobrar su propia autoestima pero basada en logros falsos y culposos.

Hoy en día los maestros han perdido su rol de autoridad y no son capaces de poner límite a estas situaciones porque tienen miedo de perder su propia integridad en manos de estos pequeños matones que se atreven a desafiar también a los mayores.

El acoso escolar siempre ha existido, pero actualmente se ha acentuado y de algún modo es más tolerado que antes. Son conductas que por lo general suceden a espaldas de los maestros o autoridades y que muy pocas veces se denuncian por temor a las represalias.

Los mayores no saben atender estas situaciones y les prestan poca atención, precisamente porque creen que no tienen elementos eficaces para actuar.

Sin embargo existen soluciones para la mayoría de los casos, ya que las conductas agresivas y también las de sometimiento se pueden revertir para lograr un desarrollo más equilibrado de la personalidad que pueda prescindir de las bravuconadas de acosador para sentirse bien o que sea capaz de defenderse adecuadamente si es agredido.

Una persona que tiene la posibilidad de desarrollar su inteligencia emocional, aprenderá a canalizar en forma adecuada su nivel de agresividad y podrá construir su autoestima sin necesidad de recurrir a la violencia; los testigos podrán convertirse en defensores de las víctimas y no en cómplices y podrán decidirse a denunciar los acosos que presencien y los acosados podrán aprender las habilidades sociales que necesitan para su crecimiento personal y para poder manejar su autonomía y su seguridad personal.

A veces el acoso es generado por las propias conductas de las víctimas que también suelen tener un gran un monto de agresividad encubierta por una conducta pasiva, que también resulta rechazante y poco favorable a la comunicación y a la buena relación.

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