2009/07/15

El Primer Hijo




Todo primogénito nace con una condición que lo acompañará toda la vida ya que sus padres vivirán su existencia de una manera única proyectándoles todas sus expectativas, tanto las que le corresponderían a él como también las de sus posibles hermanos.

Si es hijo único vivirá además la circunstancia propia de los que no tienen hermanos que significa absorber toda la carga emocional de sus padres y la necesidad de cumplimiento a cambio de los favores extraordinarios recibidos, la sobreprotección y la sobre valoración.

Alguien dijo una vez que los hijos son como los panqueques, (el primero habría que tirarlo porque nunca sale bien), ya que una experiencia de esta naturaleza, que incluye el haber recibido una crianza con cuidados exagerados y el haber sido presionado con exigencias extremas, hace muy difícil que pueda mantener el equilibrio en las distintas circunstancias que tenga que enfrentar en su vida.

El primer hijo o hijo mayor, debería ser recibido como lo que realmente es, un nuevo ser humano como cualquier otro, cuyo nacimiento brinda una alegría sana y natural a sus padres, quienes si son equilibrados, tratarán de ayudarlo durante el tiempo que permanezca con ellos, si es afortunado, a ser quien es y no a vivir para alimentar su ego para que se transforme en alguien inaccesible que se crea quien no es.

Sin embargo suelen convertirse en los reyes del hogar, con sus padres como súbditos, prontos para convertir en realidad todos sus caprichos.

Estos niños, cuando llegan sus hermanos, no viven esa experiencia con alegría y no pueden expresar amor hacia ellos sino hostilidad y a veces hasta odio.

Algunos no terminan nunca de asimilar el hecho de tener que compartir el amor de sus padres y de dejar de ser el único; y esta necesidad interior, absurda e irracional, se transmitirá siempre aunque ya sean mayores.

Los celos entre hermanos a veces están muy bien fundados porque suelen no recibir todos ellos el mismo trato.

El más grande recibe favores porque es el mayor y el más chico porque es el menor, y el que no es ni el mayor ni el menor recibirá su cuota de frustración viviendo el estigma propio de hijo del medio.

Los niños son muy sensibles al concepto de justicia, sin duda por su inocencia que aún no ha sido contaminada con los condicionamientos del medio; y a veces los padres suelen cometer injusticias a favor de los más chicos o de los más grandes.

Es muy importante escucharlos y reconocer en sus disputas al responsable de cada conflicto que se suscite entre ellos, para que cada uno reciba la penitencia que merece y no desparramar castigos a diestra y siniestra sin querer saber lo que realmente pasó.

Todos tenemos derechos a defendernos en un juicio y ningún juez podrá aplicar la pena sin haber escuchado los testimonios, porque eso sería cometer una verdadera injusticia.

Lo más importante es que todos se sientan incluidos como miembros de la familia, que sean aceptados sin prejuicios, se respeten mutuamente y cada uno ocupe el rol que le corresponda.

Ningún hijo debe asumir el rol del padre o la madre de sus hermanos, porque para eso están los progenitores o sustitutos, en caso de faltar ellos.

Tampoco es conveniente que los padres no actúen como padres sino como amigos o compinches, porque esa actitud confunde a los niños y sólo lograrán que sus hijos les pierdan el respeto.

Es necesario evitar trasladar a la relación con los hijos los conflictos que los padres han tenido con sus propios progenitores, tratando de repararlos y actuando en consecuencia. Simplemente porque todos las personas son diferentes y también son distintos los vínculos que establecen.

En los dibujos los niños expresan quién es más importante para él según el tamaño que le asigne a cada uno de los miembros de su familia.

A veces la madre aparece como la más alta de la familia aunque sea baja de estatura y el padre más pequeño aunque sea el más alto y a veces separado del grupo. En otras ocasiones los chicos dibujan a un hermano más grande y más cerca de él que sus padres.

El dibujo de la familia pone en evidencia cómo es la relación familiar, quien tiene los roles de liderazgo y como se llevan entre ellos; además de aclarar otros aspectos emocionales, que al estudiarlos ayuda a entender los conflictos internos de cada uno.

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