2010/07/06

Experiencias Cercanas a la Muerte ¿Conciencia o Alucinación?




En Gran Bretaña, un grupo de médicos y científicos europeos y norteamericanos, en la Universidad de Southampton, está llevando a cabo un estudio científico para tratar de comprobar si las experiencias cercanas a la muerte (ECM) son reales o si son simples alucinaciones provocadas por estimulación de secreciones químicas naturales en el momento de la muerte. El objetivo es estudiar el cerebro, la conciencia y la muerte clínica.

Para lograrlo monitorean a las personas que sufren paro cardiaco porque la experiencia que tienen algunos de ellos puede ser la forma de entender este fenómeno que en el momento de dejar este mundo, quizás nos ocurra a todos nosotros.

Sabemos poco del cerebro y menos aún cómo hace para tener conciencia y si ésta puede existir separada del cuerpo.

El libro “Vida después de la Vida” de Raymond Moody Jr., que describe 150 testimonios de personas que tuvieron ECM, relata lo que sintieron en los momentos posteriores a esta vida, que pueden ser parecidas o diferenciarse según el entorno socio cultural al que pertenecen.

Algunas descripciones que pueden coincidir en algunos sujetos son las siguientes:

1) Alguien les dice que ha muerto

2) Sienten una gran paz y quietud,

3) Perciben un oscuro túnel,

4) Sienten que salen de sus cuerpos,

5) Se encuentran con seres queridos fallecidos,

6) Aparece un ser luminoso,

7) Ven escenas de la propia vida,

8) Perciben una frontera

9) Les informan que no es el momento

10) Finalmente regresan



A pesar de las deficiencias que tenía esta investigación, causó gran conmoción y el libro se convirtió en un best seller.

Kenneth Ring, Psicólogo, quedó impresionado con este libro pero luego descubrió que no tenía una base sólida seria, por lo tanto decidió escribir su propio libro “Life at Death” o Vida en la Muerte, y demostró que el 60% de las personas que fueron encuestadas que habían sufrido una ECM, habían sentido paz y sólo el 10% había experimentado el túnel de luz.
En la década de los años ochenta, en Estados Unidos, otra encuesta realizada a personas que habían sobre vivido el trance de la muerte y que volvieron a la vida, demostró que el 15% tuvo una experiencia de este tipo y que en mayor proporción la habían experimentado los hombres, sin distinción de razas, con excepción de los caucásicos, entre sujetos que no tenían formación secundaria y mayores de 50 años.

Se constató que estas experiencias eran más frecuentes en pobladores del Oeste de Estados Unidos, en personas pobres y de religión protestante. Pero no todos tuvieron el núcleo total de la experiencia, o sea el sentimiento de paz, la salida del cuerpo y la llegada a la luz.

En 2001, Knoblanch, psicólogo alemán, realizó una investigación similar y pudo detectar que sólo el 4% experimentó una ECM, pero los voluntarios que participaron eran más jóvenes y sólo la mitad estuvo en verdadero peligro de morir.
Con respecto a la similitud de las experiencias Knoblanch constató que los alemanes del Este veían más túneles y menos luces brillantes que los del Oeste.

En este caso, las mujeres experimentaron esta experiencia en mayor proporción que los hombres, aunque los varones las superaron en cuanto a las vivencias de imágenes de todas sus vidas.

Un estudio en la Universidad Western Nuevo México en Estados Unidos de ECM de los mormones muestra que ellos tienen vivencias diferentes. Uno de ellos vio hombres y mujeres actuando en un mundo perfectamente organizado, siguiendo un plan de acción. En general los mormones ven han visto una ciudad de luz con parques, lagos, edificios, etc.

En India estudiaron 16 casos que vieron a sus seres queridos fallecidos y figuras religiosas; y que un guía los llevaba de una realidad a otra, mientras otra persona controlaba en un libro si debían estar allí o no.

En Melanesia viven la experiencia de caminar por un sendero solos hasta una aldea y al llegar, alguien les pide que lo sigan, hasta que escuchan una voz que les advierte que deben volver porque aún no es el momento.

Las experiencias de los distintos ámbitos socioculturales cambian, en lo que se relaciona con las creencias pero también parecen ser similares en lo básico. 

En esta vida todos tenemos una percepción del mundo diferente y depende de lo que creemos, es probable que al morir nos llevemos también nuestra forma de pensar y nuestro propio mundo y a cada uno le espere lo que crea; y si no cree en nada no experimentará nada.

Todavía le queda al hombre de ciencia un largo camino que recorrer y ya no nos asombra que se dediquen al estudio de este tema en forma científica, que hasta hace muy poco pertenecía estrictamente al campo de lo esotérico o lo religioso.

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