2010/07/01

Mala Cara




¿Qué cara tienes?, no me refiero a la regularidad de tus facciones ni a tu belleza ni a las señales del paso del tiempo, sino a la expresión propiamente dicha, lo que hace que en tu rostro se refleje tu alma o por lo menos, tu estado de ánimo, que es lo mismo.

La palabra ánimo viene del latín "animus" y del griego "ánemos", o soplo,  que quiere decir alma o espíritu como principio de la actividad humana; y en sentido figurativo significa valor, esfuerzo, energía, tener intención de hacer alguna cosa con esperanza.

Mírate cuidadosamente al espejo y trata de observar objetivamente si tu expresión es de alguien que es feliz o infeliz, bondadoso o agresivo, malhumorado o contento. Observa bien todos los detalles, las pequeñas o las grandes arrugas, esas que delatan el ceño fruncido o una permanente cara larga, o en cambio tiene muchas arruguitas de la risa, por la costumbre de estar alegre por nada.

¿Qué gestos tienes?, ¿Son de gusto o disgusto? ¿De depresión o alegría? ¿Eres expresivo o tienes cara de piedra?

La cara de una persona refleja su alma y un alma bondadosa de corazón es lo que más se destaca en un rostro, es el primer gesto que se puede ver de lejos y que se distingue de todas las demás características personales.

Parecería que todas nuestras experiencias quedaran grabadas en nuestro rostro y es cierto, porque todo deja una huella y la cara de una persona la recoge y la hace suya con cada acto, con el cual se va definiendo como persona única.

Un rostro puede mostrar señales de preocupación, enojo, rabia contenida, resentimiento, rencor, dolor, depresión, o en cambio, expresar alegría, entusiasmo, amor, bienestar, esperanza, paz, bondad y equilibrio.

Si el rostro no reflejara cómo es el alma, no habría estereotipos y el malo de la película podría también hacer de bueno y todos sabemos que algunas caras no pueden hacer algunos papeles por más buenos actores que sean, simplemente porque no tienen el perfil adecuado o sea la cara que necesitan.

Cuidemos nuestros gestos, mirémonos bien al espejo y cambiemos de cara si ésta les está reflejando que están amargados, aburridos, cansados y hartos; y verán que si quieren resulta fácil porque sólo hay que empezar riéndose de uno mismo.

Es necesario convencerse de que hay mucho que agradecer, y recordar todo lo que tenemos, sin preocuparnos, porque con ese potencial, estamos haciendo lo que podemos. 

Es inútil envidiar lo que tienen otros, porque son diferentes y están cumpliendo otro propósito, y pueden tener problemas aún peores que los nuestros. Sólo que adoptan otra actitud, se empeñan en ver lo bueno de la vida, reparar en lo que les sale bien, estar seguros de lograr lo que quieren, porque tienen confianza, optimismo y no tienen miedo de cosas que seguramento jamás ocurran.
Mi cara es mi carta de presentación, no mis arrugas, ni mi maquillaje, ni la armonía de mis facciones, sino mi alma reflejada en cada uno de mis gestos.

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