2010/09/13

Horangel, el ángel del zodíaco




Horangel, cuyo verdadero nombre es Horacio Tirigall, es autor de 46 ediciones del libro “Predicciones astrológicas” que se publica anualmente desde el año 1963 en Argentina y que ya lleva vendidos más de treinta millones de ejemplares.

Amante de la música y hábil pianista, curiosamente dice que no cree en los horóscopos, porque su técnica es la “previmetría”, un método de predicción serio que se basa en el estudio de miles de encuestas.

Hijo de un artista y titiritero y de una madre especialista en curar los enfermos de su numerosa familia con yuyos, nació hace ochenta años en San Isidro, Provincia de Buenos Aires, Argentina; y tuvo once hermanos.

Desde joven leyó a los clásicos, pero lo que le atraía era el estudio de la astrología y la astronomía.

Es uno de los astrólogos de Argentina que ganó prestigio gracias a su larga trayectoria y a su esfuerzo por otorgarle seriedad a su trabajo. Predice lo que va a pasar en el mundo o sea que se dedica a la Astrología mundana.

A los doce años dejó el colegio y quiso estudiar piano. Consiguió trabajo en una imprenta, aprendió a manejar el tipógrafo y lo ascendieron a encuadernador.

Cuando terminó de pagar el piano abandonó la imprenta y siguió con sus clases de música, terminando sus estudios secundarios en la escuela nocturna.

A los veinte años inició una relación epistolar con una precoz joven de sólo catorce años y se enamoró de sus cartas. Se llamaba Ángela Groba, cordobesa, estudiante prodigio, grafóloga y ganadora de premios literarios desde chica y que se convertiría en la mujer de su vida.

La influencia de Ángela fue decisiva, porque Horacio Tirigall dejó de estudiar piano y se dedicó a la Astrología.

El contenido de su libro no sólo es el resultado del estudio de la acción de los astros sino de una rigurosa investigación histórica, psicológica y sobre Heliofísica, las manchas solares y los movimientos del Sol; estudios que dieron como resultado lo que él llamó la Previmetría, o sea la predicción de fenómenos basados en cálculos celestes y otros conocimientos al margen de la intuición, la casualidad o la audacia.

Horangel predijo los asesinatos de John F. Kennedy y Martin Luther King, el atentado de las torres gemelas de New York, el derrumbe financiero mundial en el mercado bursátil y el efecto canguro, acontecimientos citados en sus Predicciones 2008/2009. El efecto canguro significa que las bolsas sólo funcionarían a los saltos.




La Previmetría estudia personas de todo tipo, millonarios, presidentes, gente común, profesionales etc. En total llegó a encuestar a un millón seiscientas mil personas, trabajo que representó para él una inversión millonaria.

Horangel vivió en Perú, en España, en Venezuela y en Florencia y en Argentina se convirtió en una figura muy popular.

Durante los primeros años como Horangel, Horacio Tirigall trabajó de celador en un colegio, preparó alumnos, fue bibliotecario, relator de fútbol, redactor de fotonovelas y de discursos políticos.

A los 23 años se convirtió en asesor del presidente de Mercedes Benz, que se enteró de sus capacidades.

Comenzó a publicar artículos de predicciones en la Revista Vosotras, luego, Canal 9 de Buenos Aires le ofreció el programa de televisión “Dimensión Astral”; y fue en ese programa que sostuvo que el 22 de noviembre próximo podrían matar al presidente Kennedy.

Horangel no atiende público, vive del asesoramiento que le brinda a una empresa petrolera y de sus libros.

Participó del programa televisivo “Juicio Final”, esta vez en Canal 13 de Buenos Aires, y en la década de los años setenta se fue a vivir con su esposa a Venezuela para hacer el programa de televisión “Horangel y los doce del signo”, que fue un éxito.

Posteriormente fue asesor de la familia dueña del canal Venevisión y Direct TV, quedándose en ese país treinta años.

Hace seis años que vive en Buenos Aires y en 2009, su esposa falleció.

Horangel ganó su primer millón de dólares siendo muy joven, asesorando a una mujer muy rica, pero también fue víctima de robos y lo atrapó el corralito de la última corrida bancaria.

Sostiene que él no es adivino ni tampoco un fanático y que como todos se permite el beneficio de la duda.

Fuente: Entrevista de Leila Gerriero para La Nación Revista, 17/05/2009.

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