2011/06/03

House - La Excepción hace la regla


Una joven paciente menor de edad, excepcional navegante de veleros, debe participar en un nuevo desafío, pero días antes sufre una indisposición y es derivada al centro de salud donde el equipo de House debe hacer el diagnóstico.

Días antes, una nueva médica pasante, Masters, que también es superdotada, había aceptado integrarse al equipo de House, con cierto recelo, conociendo la modalidad del excéntrico médico jefe.

Pero éste ni bien se da cuenta que la joven demuestra demasiado apego a las reglas morales e institucionales, la despide de inmediato.

Su criterio es que las personas excepcionales tienen que romper las reglas cuando la circunstancia así lo exigen, porque pueden ver más allá que el resto de la gente, que se maneja con reglas escritas como excusas; porque para actuar de buena fe en defensa de la vida, solamente los que son excepcionales se arriesgan y si es necesario dejan de lado prejuicios y principios éticos.

“Masters” deja entonces el equipo y acepta una pasantía en cirugía, pero al enterarse que la joven paciente empeora, vuelve para encargarse de ella y descubre que tiene un cáncer en el hueso del brazo izquierdo.

Esta afección tiene tratamiento, pero éste implica la amputación de ese brazo que por supuesto le impedirá participar en la competencia.

La paciente se opone terminantemente a recibir ese tratamiento y le pide a “Masters” que posponga la operación un mes para poder cumplir con su propósito; pero su vida está en juego.

Como es menor de edad, Masters le pide la autorización a los padres para hacer la intervención contra la voluntad de la enferma, pero ellos respetan la opinión de su hija.

Intenta nuevamente convencer a la joven paciente pero ésta le dice que no puede dejar de competir, porque nació con la capacidad de percibir como navegante, señales que los otros no ven y no está dispuesta a perder la oportunidad de superar a sus adversarios, porque los que son excepcionales juegan con sus propias reglas.

“Masters” se enfrenta al mismo dilema salvar la vida de su paciente a toda costa o respetar las reglas, decir la verdad, no engañar ni traicionar a su paciente, dejando que muera.

Decide, sin el consentimiento de la paciente, ni el de los padres, provocarle artificialmente una disminución peligrosa del latido cardiaco, para simular una complicación producida por la enfermedad, que obliga a proceder de inmediato a la amputación de su brazo.

Cuando la joven despierta y advierte que la han operado se enfurece, pero ya es tarde, salvó su vida pero no podrá competir.

Los padres le agradecen a “Masters” pero ella no puede enfrentar su conciencia y le parece que no podrá seguir en el hospital para trabajar de esa forma.

Cuando House se entera le pide que vuelva al equipo porque ahora sí tiene interés en tenerla en su equipo, pero ella se niega y se retira desconsolada, pero algo sucede que hace que sus lágrimas se conviertan en risas.

Así es la vida, nada es tan grave ni tan definitivo, la vida comienza todos los días y cada momento es único, un salto al vacío, arriesgarse, tomar decisiones difíciles y asumir la responsabilidad de cada acto con buena fe y sin excusas.

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