2011/12/04

La autoridad y el autoritarismo


Algunas personas que tienen poder creen tener el derecho de ser autoritarios; y los que dependen de ellas les suelen obedecer por temor y mostrarles falsa sumisión.

Este tipo de personalidad autoritaria es individualista, mira su propio beneficio y no suele aceptar el trabajo en equipo.

Autoridad no es lo mismo que autoritarismo, porque la persona que tiene autoridad tiene el derecho de solicitar a sus subordinados lo que espera de ellos y la obligación de retribuirles adecuadamente por su trabajo, pero el autoritarismo se caracteriza por la arbitrariedad en el rol de mando, el abuso, el maltrato, la manipulación y la falta de respeto por las personas que están a su cargo.

El autoritarismo es una mala interpretación del ejercicio del liderazgo, que exige un permanente entrenamiento y aprendizaje.

Una persona autoritaria descalifica a sus empleados, es soberbia y pretende tener siempre la última palabra.

No sabe pedir y exige con prepotencia que se cumpla con sus exigencias sin haberlas pedido en tiempo y forma.

Como temen perder su puesto de mando no enseñan lo que saben guardándose información importante para sentirse imprescindibles.

Para ser capaz de desempeñar un puesto de liderazgo con eficacia es necesario tener la intención de desarrollar el propio potencial al máximo y estar dispuesto a ayudar a otros a hacer lo mismo.

Un líder con autoridad debe tener mentalidad de dueño, cuidar todo y administrarlo correctamente; y ser confiable, digno y responsable.

El que anhela un puesto de liderazgo y tener autoridad debe trabajar como si ya lo fuera.

Los líderes naturales tienen visión y con su modo de accionar generan las condiciones para hacer realidad sus sueños.  Tienen determinación, saben lo que quieren y tienen la tenacidad suficiente para lograr sus propósitos.

Las personas que aspiran a tener un puesto de autoridad, aprenden de los mejores y los imitan, tienen una fe inquebrantable, entusiasmo para acumular experiencia y están siempre atentos y dispuestos.

Se debe empezar por hacer las cosas bien, porque eso es lo que puede brindar la posibilidad de dedidarse a lo que más satisface, y lo que dará la oportunidad de destacarse y superarse.

Todo propósito implica un desafío y también un riesgo, pero es lo único que puede ampliar el horizonte.

La visión del líder permite ver más allá que los demás, crea expectativas, sueños y el anhelo de su realización.

Mantener la visión firme y creer en ella hará que se convierta en realidad.

El que tiene autoridad posee las cosas antes de tenerlas, porque se siente seguro y tiene la plena convicción de lograr sus sueños.

El trabajo debe hacerse con placer, porque si es sólo una obligación la persona se estanca y no se desarrolla.

La autoridad se manifiesta en la actitud, la firmeza de las convicciones y hasta en la puntualidad, porque es la forma de demostrar interés en el trabajo.

La autoridad es saber decir las cosas bien sin ofender, con respeto, y actuar con diplomacia y amabilidad.
Es tener la capacidad de dar aliento en los momentos difíciles y la sensación de que se es mucho más que el personaje. Es ser positivo, estable y es ser capaz de tener amplio dominio de sí mismo.

Fuente: "Gente Tóxica", Bernardo Stamateas.

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