2012/05/31

El Exótico Hotel Marigold





Una película con la participación de gloriosas figuras del cine británico trata el tema de la tercera edad con humor y creatividad, a través de una comedia simpática y entretenida, especie difícil de hallar en el universo de cine catástrofe o de ciencia ficción que nos invade, con desmesurados efectos especiales y poca imaginación.

Se trata de “El exótico hotel Marigold” comedia recientemente estrenada que relata los avatares de un grupo de jubilados británicos, que por distintas razones deciden establecerse en un tradicional hotel de la India para personas mayores, recientemente restaurado.

El choque entre ambas culturas se profundiza cuando el hotel resulta no ser lo que esperaban, sin embargo la mayoría no sólo se adapta sino que pueden resolver sus conflictos interiores y comenzar una nueva vida.

Es raro que alguien desee invertir en una fórmula como el tema de la tercera edad, sin embargo, vemos cómo se puede aprovechar la disponibilidad de grandes actores que aún continúan trabajando con éxito siendo ya mayores; y que con un buen libreto que demuestra talento, se puede hacer una buena película que puede gustarle a muchos.

La India es un país que a pesar de la densidad de la población, del sistema de castas que hace que haya mucha gente postergada, del tema de la pobreza, la suciedad, los olores y la filosofía tan diferente a la occidental, subyuga a muchos y los atrae por su colorido, la religiosidad, espontaneidad, humildad y alegría de su gente, incomprensible para los que gozan de todas las comodidades en occidente, que pueden creer que viven mejor, tomándose todo tan en serio, con depresión, sin ningún sentido del humor y con permanentes caras largas.

Vemos cómo algunos de los protagonistas de la historia se van adaptando a las condiciones precarias cuando a cambio a su alrededor hay muchas sonrisas complacientes, poca agresividad y violencia a pesar de las condiciones de vida de muchos, actitud de servicio y deseos de ayudar aunque no entiendan la lengua.

Algunos británicos cuando se jubilan se dan cuenta que en Inglaterra ya no pueden pagar la cuota del club de golf, que tienen que vender sus casas y mudarse a un departamento más pequeño en un barrio menos elegante y hasta tienen que esperar seis meses, el turno para operarse de la cadera.

Por eso deciden emigrar, cuando no hay lazos familiares muy fuertes que los aten.

Pero el problema no es el factor económico, la cuestión principal siempre es uno mismo y qué esperamos de la vida cuando es menos el trayecto que nos queda por vivir, que lo vivido.

A veces uno tiene que tomar distancia para atreverse a hacer cambios drásticos porque en el mismo entorno hay muchas cosas que no permiten ser libres.

Hay que luchar con la imagen que uno ha creado y ser distinto y esto no es fácil para nadie en ninguna parte.






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