2012/10/15

Recursos útiles para la depresión




En esta época, la depresión es una de las afecciones más difundidas en el mundo.

Aunque las condiciones de vida de la gente hayan mejorado en el planeta, existen en muchas personas un estado de ansiedad y de insatisfacción interna del que no se pueden liberar, cuya causa no siempre se puede atribuir a las condiciones desfavorables del ambiente, ya que la mayor incidencia de esta enfermedad se produce en quienes suelen tener todas sus necesidades materiales satisfechas.

La vida en las grandes ciudades obliga a vivir rodeados de personas anónimas e inaccesibles; son miles los que como sombras pululan por todas partes pero sin la posibilidad de establecer contacto.

El fantasma de la soledad y el aislamiento nos acosa a todos y muchos están destinados a pasar la mayor parte de su tiempo en instituciones  o en sus hogares, sin la compañía de familiares directos ni amigos, ya sea porque no los tienen o porque están todos trabajando.

Los que más sufren este síndrome son los ancianos, que en esta etapa de la vida son los que disfrutan más de la compañía y de la seguridad y contención que les brinda la familia.

Fuera del ámbito de la medicina, el único camino que se ha perdido  que hay que recuperar,  es la conexión con uno mismo.

El autoconocimiento es lo que puede devolver a las personas el gusto por la vida y permitirles comprender las condiciones de su existencia.

El autoconocimiento nos hace dar cuenta de que nos hemos convencido de que toda fuente de gratificación es externa; sin embargo, existe una forma de satisfacción interna que es más genuina y duradera, que sólo se puede conocer cuando se toma conciencia  de lo efímeras que resultan las distracciones, escapes, entretenimientos y actividades externas.

Cada vez que se disfruta de un placer externo, éste dura poco y luego se torna de poco interés, restableciéndose en el interior el estado de necesidad que prevalecía anteriormente.

Esta realidad que experimenta todo ser humano, lo aleja de la paz interior y lo obliga a una permanente búsqueda de satisfacciones.

A medida que se va experimentando este conocimiento esencial, se comienza a producir una apertura mental que hace que una persona disfrute de la misma forma de cualquier experiencia, sea cual sea, sin importar los distintos valores que le adjudicaba anteriormente. 

Esto es posible porque la plenitud interna no depende de lo que está ocurriendo afuera sino de la forma en que se perciben internamente las cosas.

La mente, está llena de pensamientos, de imágenes, de situaciones, de encuentros que la cargan de expectativas.

Si vaciamos la mente de esos contenidos y renunciamos a todas nuestras expectativas, cada momento será algo nuevo, una sorpresa inesperada y única.

Levántense cada día sin pensar en nada y al agradecer todo lo que tienen y lo que son,  tendrán las fuerzas suficientes como para comenzar el día con optimismo y para poder percibir el presente como una oportunidad, la oportunidad de estar vivos.

Todos podemos hacer una meditación que a la vez sea sanadora, mediante la imposición de manos,  para sentirnos mejor y comenzar a creer en nuestro poder interno.

En posición de sentado, llevar las palmas de ambas manos sobre la cabeza durante tres minutos; luego colocarlas sobre los ojos, la misma cantidad de tiempo; después a ambos lados de la cabeza y luego continuar la aplicación de ambas manos sobre la garganta;  sobre el pecho; sobre el abdomen antes del ombligo, y finalmente debajo del ombligo.

Cada una de estas posiciones debe tener una duración de tres minutos.  Pueden hacerlo todos los días durante 21 días  y podrán comprobar que mejorará su estado de ánimo.

Basta de resistirse y luchar para que las cosas sean como desean y no como son, abandonen el control y entréguense a lo que es,  que sin duda será mucho mejor que lo que ustedes quieren. 

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