2012/12/03

La Negación




La negación es el proceso que consiste en continuar defendiéndose de ideas o sentimientos reprimidos, negándolos como propios. Por ejemplo, yo no he dicho esto, o no he pensado esto.

Sigmund Freud designa con la palabra negación, el rechazo de la percepción de un hecho que se destaca en el mundo externo; que se puede observar en la experiencia de la cura, en el caso de la histeria, como una forma de resistencia.  Cuanto más se profundiza en el inconsciente menos se aceptan los recuerdos que surgen, y esto se puede constatar cada vez que el paciente dice que no ha pensado en eso o que jamás se le ha ocurrido.

Por eso la negación tiene para Freud el valor de ser un indicador del surgimiento de una idea o deseo inconsciente, tanto en la cura como en cualquier otro ámbito.

La negación es un mecanismo que evita que el contenido reprimido no llegue a la conciencia y es un medio para conocer los contenidos inconscientes.

Un breve relato puede mostrar con más claridad este fenómeno.

Una mujer, viuda tres veces,  al morir su tercer marido decidió visitar al grupo de alcohólicos anónimos que había frecuentado durante mucho tiempo.

Cuando ingresó al salón donde usualmente se reunían, les dijo a todos que la única razón por la que estaba allí era para contarles su infortunio, la pérdida de su tercer marido, dado que para ella, el tema de su alcoholismo estaba totalmente superado.

Se sentía en deuda con todos ellos, ya que no sólo la habían ayudado a vencer su adicción sino que también le habían brindado la oportunidad de conocer a sus tres maridos, lamentablemente desaparecidos.

Recordaron a su primer esposo, un ser humano como pocos, a quien todos conocían como el alma de las fiestas, que supo disfrutar de lo bueno de la vida hasta el límite, hasta terminar inconsciente en los bares, detrás de los mostradores.

Él decía que no era alcohólico, que solamente tomaba una copa de más en alguna fiesta,  que él podía dominarse y no perder el control.

Como nadie le creía porque ya había perdido varios trabajos debido a su adicción; para demostrarles que estaban equivocados,  decidió encerrarse en una cabaña solitaria sin botellas y lejos de cualquier lugar de expendio.

Así fue como murió de delirium tremens como consecuencia de un grave síndrome de abstinencia.

Su segundo marido, tenía la habilidad de hacerse querer por todos, tanto, que ella se enamoró y se casó con él por su carisma.

Lo bien que lo pasaron mientras estuvieron casados, fue la época en que interrumpieron el tratamiento porque ambos estaban hartos de no poder tomar una copa de vez en cuando.

Pero cuando las copas se transformaron en botellas, él no sólo perdió el trabajo sino que también  se enfermó gravemente de una afección hepática que lo llevó a la tumba en poco tiempo.

Su tercer marido era el hombre más joven, atractivo, elegante y sexy del grupo.  Pero para él la ginebra era como la leche materna, no podía estar sin ella,  porque en el fondo era un niño.

A pesar de todo se casó con él, pero también fue víctima de su adicción y la dejó viuda antes del primer aniversario.

De esa forma es como se quedó sola y sin ganas de volver a intentarlo; pero sigue muy activa trabajando  al frente de la bodega “La negación” fundada por sus abuelos;  y para olvidar sus penas se toma alguna copa de vez en cuando.

Fuente: “Diccionario de Psicoanálisis”; de Lapanche y Pontalis.

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