La Vida es Sueño (Cuento para pensar)



Hacía seis meses que estaba trabajando en los Estados Unidos. Se había decidido a emigrar a ese país porque no veía perspectivas sólidas para su carrera y había conseguido firmar un contrato con una empresa importadora japonesa que tenía sus oficinas en el piso 101, de una de las famosas torres gemelas de Manhattan.

Antes del trágico atentado, corrían rumores en la oficina sobre posibles despidos, debido a la recesión que estaba afectando a las empresas de esa misma línea de productos.

La noche anterior no había dormido. Su único amigo se había casado y la fiesta había terminado a las siete de la mañana. Se moría de sueño y ni bien llegó a la oficina, como era todavía muy temprano, aprovechó para relajarse en su mullido sillón, pero no pudo evitar quedarse dormido.

Lo despertó una fuerte explosión y de pronto se dio cuenta que estaba sepultado debajo de una montaña de escombros, sin poder moverse. Sin embargo pudo sacar la cabeza y escuchar el estruendo de otras explosiones y los gritos desesperados de la gente.

La proximidad de la muerte, que hasta ese momento le había parecido una posibilidad lejana, se había hecho presente.

No sentía ningún dolor, ni tampoco tenía miedo, sólo curiosidad. Se preguntaba cómo sería estar muerto. Por fin conocería el más grande de los misterios, porque esa siniestra sombra que lo había inquietado siempre,  estaba a punto de revelarse frente a él.

Mientras el humo se iba haciendo cada vez más espeso y la oscuridad lo iba envolviendo, una maravillosa sensación de paz lo invadió por completo.

Pero de pronto,  despertó de su pesadilla, había estado soñando.  Respiró aliviado, se había quedado dormido y todo había sido un sueño.

Su teléfono comenzó a sonar, era el gerente que quería verlo en su despacho. Se levantó del sillón, se arreglo el nudo de la corbata y se dirigió con paso ágil hasta el último piso, para recibir la inesperada noticia de que estaba despedido. La aguda recesión que estaba sufriendo el mercado importador, exigía prescindir de sus servicios y de todo el personal que había ingresado recientemente.

Salió de allí muy deprimido, sintiendo una gran frustración y mucha bronca. Tantas ilusiones, tanta energía desperdiciada en proyectos que ahora no podría llevar a cabo.

Con amargura, fue vaciando su escritorio y los muebles de su oficina y guardó todas sus cosas en una caja; se despidió de sus compañeros y se fue a su casa.

Se acordaba de su pesadilla y por un momento deseó que hubiera sido cierto, la muerte para él no podía ser peor que quedarse sin trabajo y tener que volver a empezar de nuevo.

Decidió no pensar más y esa noche, mirando televisión, se quedó dormido.

Lo despertó una terrible explosión y se encontró bajo los escombros de su oficina todavía vivo, pero sólo tuvo tiempo para cerrar los ojos, antes de que se derrumbara el edificio.

Malena

Los grandes profetas de todos los tiempos y de todas las religiones nos dicen, entre otras muchas cosas y de varias maneras, que lo más importante en esta vida para ser feliz es::

- El respeto propio y de los demás
- La generosidad
- La dedicación
- El coraje
- La paz interior
- El amor
- La compasión
- La esperanza
- La fortaleza
- La fe
- La autoestima
- El buen humor
- La integridad
- El entusiasmo
- La amistad
- La confianza en uno mismo

 todo lo demás viene por añadidura.