2013/09/07

Algo más sobre el Zen


El Zen no es una doctrina sino una experiencia y una forma de ver el mundo.

Hace mil quinientos años, el maestro Bodhidarma se retiró a una cueva en China y descubrió el Zen; pero fue Buda, quinientos años antes de Cristo el primer practicante de Zen de la historia que pasó cuarenta años de su vida transmitiendo esta enseñanza.

El Zen es lo contrario de la filosofía y de cualquier otro tipo de conocimiento intelectual.

El Zen no es una creencia ni una religión, es el camino hacia la libertad; porque cuando lo practicamos podemos descubrir quiénes somos, darnos cuenta de nuestra conexión con la totalidad y de que todo lo que necesitamos para iluminarnos está dentro de nosotros mismos.

El maestro zen busca que su discípulo abandone todo lo que aprendió, todas las formalidades, las racionalizaciones, las etiquetas y pueda observar el mundo inexplorado que tiene dentro de sí mismo.

El zen es una práctica que necesita de un guía para aprender la técnica, pero luego no tiene templos ni lugares donde hay que concurrir para realizar esa práctica.

Cada uno puede elegir libremente dónde practicar zen, puede hacerlo en su casa con sólo un almohadón para sentarse y una pared, y además es gratis.

El Zen es una herramienta para liberarse del sufrimiento, porque es nuestro espíritu el que crea el cielo o el infierno dentro de nosotros mismos.

Buda era el hijo de un rey que le dio todo y que procuró hacerlo feliz dentro de los límites de su reino.

Sólo conocía las bondades de la vida; pero cuando decidió salir al mundo, se dio cuenta que en la vida real también había enfermedades, dolor, pobreza y muerte.

La serena mirada de un mendigo le dio curiosidad y siguió su senda; porque ese mendigo le mostró que había otro camino para terminar con el sufrimiento, que hasta podría superar a la muerte.

También conoció a otros maestros y aprendió a meditar, la práctica de la respiración y del ayuno, porque el ayuno debilita el cuerpo pero libera el alma.

Buda aprende todo lo que le enseñan pero finalmente se da cuenta que eso no es suficiente para develar el misterio de la vida, que esa verdad la tiene que encontrar él mismo abandonando todo.

Se interna en el bosque y se sienta a la sombra de un árbol a meditar, determinado a no abandonar ese lugar hasta descubrir la verdad.

Enfrenta tentaciones y demonios pero no cambia de parecer, se libera de todo deseo y permanece concentrado hasta que empieza a despertar.

Descubre que lo que da lugar al nacimiento, la enfermedad y la muerte es el deseo y que la ignorancia hace la vida desgraciada. El deseo y la ignorancia son la raíz de todos los males porque la realidad se rige por la ley de causa y efecto.

Si la humanidad tuviera conciencia de las consecuencias de sus acciones, no las cometería. El estado ideal es no tener deseos ni pasiones, porque es la forma de liberarse del dolor.

Si alguien espera algún mérito por sus acciones, lo que haga para el bien de los demás no tendrá ningún valor, porque la verdadera satisfacción está solamente en la acción misma.

Una vez iluminado, Buda sabe que ya no volverá a nacer porque por fin ha aprendido la lección que hay que aprender en esta vida, para dejar de reencarnarse una y otra vez.

Existen 18 escuelas de Budismo, el Budismo Zen es una de las más populares, pero esta escuela no es una religión, está más allá de cualquier religión.

Para el Zen, el verdadero sabio no es el que ha desarrollado más su intelecto sino el que utiliza su sabiduría y puede dar una respuesta espontánea.

Malena

Fuente: “Zen para principiantes”; Cicco, Omar Tiraboschi.

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