2013/10/15

El "Tao Te Ching" de Lao Tsé


El pequeño tratado “Tao Te Ching” que se atribuye a Lao Tsé, reúne las principales enseñanzas de la escuela taoísta, cuya procedencia se desconoce.

“Tao” significa en chino, Camino, Decir, Dios, es el Logos estoico, el Ser Supremo, el Creador, la Verdad, que trasciende en tiempo y espacio, imposible de describir y presente en cada uno de nosotros.

“Te” significa Virtud moral, fuerza para proceder con sumo cuidado y con el corazón, con alta Virtud, alto Amor, alta Justicia, alta Cortesía, que no se ejercen como la virtud, el amor, la justicia y la cortesía inferiores porque son eficientes en su inoperancia. La Virtud Superior es el tronco mismo del “Tao”.

El “Tao” da vida, el “Te” hace crecer sin dominar. El “Tao” es Dios y el “Te” el alma lo que anima a los seres y el tiempo es el movimiento cíclico eterno.

El “Tao” y el “Te” son uno y la misma cosa, con funciones diversas, el uno crea el otro perfecciona, el “Tao” emana el “Te” los forma.

“Ching” significa esencia, energía, orden, cambio, transformación.

Existen muchas analogías entre las filosofías occidentales - principalmente el estoicismo y el neoplatonismo - y la filosofía taoísta, lo que sugiere que pueden tener un origen común ignorado, muy antiguo.

(También se destaca la similitud de esta concepción del mundo con los últimos conocimientos científicos sobre el origen del universo a partir del experimento realizado con el colisionador de partículas más grande del mundo que recreó los primeros instantes del universo después de la explosión inicial y que probó la existencia de la “partícula de Dios”, que explica la creación de la materia.)

El ideograma que expresa a Tao, que es el mismo que se utiliza para designar Camino, reúne dos ideogramas simples, uno que quiere decir cabeza y el otro marchar.

La cabeza es la que se ve cuando se marcha por el camino. Camino es la norma o razón de ser de la conducta humana, la moralidad y la virtud.

Algunas supersticiones chinas atribuyen al nombre las mismas virtudes del ser nombrado, tanto para el bien como para el mal, por lo cual evitan nombrar objetos que pueden ser nocivos en algunas circunstancias.

En realidad Tao es el innombrable porque al nombrarlo lo estamos limitando y el nombre sólo lo puede imponer su creador, el que lo conoce y no hay nombre que pueda abarcar a un Ser infinito, misterioso y eterno.

Tao tiene todos los nombres y ningún nombre, es anónimo y dueño de todas las formas.

Lao Tsé intenta describir a Tao atribuyéndole cualidades opuestas al decir que es la forma sin forma, la figura sin figura, la virtud sin acción; pleno en su aparente vacío, eficaz en su quietud y elocuente en su silencio. Es la nada que nace de la nada creador de todos los seres.

Tao es inefable, no se puede nombrar, ni percibir, ni comprender, vive en soledad, en quietud inquebrantable y en fecunda inoperancia, inacción que no deja de hacer.

Para Lao Tsé, el Tao es la Unidad que contiene, ordena y plasma la materia caótica oscura y las formas en su aspecto más puro.

Sólo el hombre libre de codicia puede conocer la maravilla del Tao mientras que el que codicioso sólo tiene sus ojos para ver el mundo sensible.

Para Lao Tsé, el conocimiento de las cosas es una ciencia perjudicial para el hombre que sólo sirve para estimular sus apetencias y provocar desorden y malestar. La auténtica sabiduría es la que contempla la verdad trascendente y pura a través de la cual se pueden conocer los demás seres.

Lao Tsé enseña a volver a la inocencia primitiva porque la avidez de conocimientos despierta apetencias difíciles de satisfacer.

Malena
Fuente: “Tao Te Ching”; Lao Tsé.

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