2014/06/25

Hijos primogénitos


El mito de que los hijos primogénitos son más inteligentes y responsables y los más pequeños más simpáticos y graciosos no tiene fundamento científico, más bien las diferencias dependen del rol social que tiene cada hijo más que por el lugar que ocupa por orden de edad.

Por lo menos esto es lo que muestra un estudio publicado en la revista Science, en 2007.

En esta investigación realizada con jóvenes entre 18 y 19 años, resultó que los primogénitos presentaban un coeficiente intelectual más alto en 2,3 puntos promedio que sus hermanos menores; pero este estudio también demostró que el rol de tutor es muy importante para el desarrollo de la inteligencia.

En la Edad Media solamente el hijo primogénito era el que tenía derecho a la educación y a heredar la totalidad de las tierras de sus progenitores, mientras sus hermanos no recibían nada y las hijas mujeres tampoco, aún siendo primogénitas.

La inteligencia no es solamente el nivel de coeficiente intelectual sino mucho más que eso, por lo que resulta prácticamente imposible evaluarla en toda su expresión.

Es difícil medir la inteligencia emocional, la creatividad, la habilidad social, la capacidad de aprender diferentes disciplinas o las aptitudes personales para adquirir destreza en determinadas áreas y no en otras.

Además, existen otros factores que influyen en la inteligencia de los hijos, que no tienen que ver con el lugar que ocupa en la familia según la fecha de su nacimiento, como la salud de la madre durante la gestación, cómo fue el alumbramiento, el tiempo que duró la gestación, el peso que tuvo al nacer, la estimulación recibida, etc.

Sin duda, la inteligencia es el resultado de la influencia de los genes y del ambiente. El factor genético así como la estimulación y el entorno, no se pueden negar, ya que si la inteligencia fuera solamente fruto de los genes estaría determinado nuestro destino.

La estimulación a la edad adecuada es fundamental dado que el cerebro genera conexiones hasta los seis o siete años y hasta los 18 años continúan perfeccionándose las conexiones entre áreas.

El afecto también juega un rol importante en el desarrollo de la inteligencia ya que es más importante en quienes han sido estimulados con afecto.

A lo largo de la historia de la humanidad es evidente un aumento del coeficiente intelectual de las nuevas generaciones, debido principalmente en los avances en la educación, en la prevención de enfermedades y en las mejores condiciones de vida y de alimentación de gran parte de los países del mundo.

La evolución es constante y los antiguos métodos de medición de las capacidades humanas también avanzan y están dando lugar a cuestiones como las emociones, la empatía, la creatividad o el arte, que permite a todo individuo potenciar su diversidad y ocupar su lugar en el mundo.

Malena

Fuente: “Revista Science”; 2007

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