2014/11/27

Conductas que curan



Para tener un cuerpo sano y una mente fresca y atenta es necesario mantener el equilibrio emocional, porque la base de la salud física es aprender a manejar adecuadamente nuestros sentimientos.

No saber expresar ni controlar las emociones llega a alterar el humor, el carácter y las funciones de los órganos.

Cuando se pierde el humor cambia la expresión del rostro y el modo de comportarse con a los demás, el carácter se vuelve iracundo y áspero y las funciones de los órganos pierden su armonía y equilibrio; y una vez que estas funciones se alteran, los órganos se enferman.

Emociones como el miedo, la ira, el odio, el amor, el resentimiento y el rencor; que no se exteriorizan pueden causar enfermedades graves.

Reprimir los sentimientos puede producir gastritis, úlceras, dolores articulares, ataques de asma, problemas en la piel, caída del cabello, etc., y puede exponer a una persona a otras enfermedades oportunistas.

A veces nos quedamos estancados en nuestras preocupaciones y dudas y no nos atrevemos a tomar decisiones.  La duda produce confusión y malestar y no nos deja avanzar y nuestros órganos sufren las consecuencias.

Tomar una decisión es difícil, porque nos obliga a optar por una de las alternativas y renunciar a otra. 

Es inevitable descartar lo que no se elige para siempre, pero si no se está dispuesto a aceptar esta ineludible condición, se está condenado a permanecer en la indecisión y a sufrir angustia y ansiedad.

Dejar asuntos sin resolver nos enferma, porque estos problemas no resueltos involucran sentimientos que nos encadenan al pasado.

Estas cuestiones pueden referirse a situaciones de pareja indefinidas, costumbres que deseamos erradicar, hábitos que nos perjudican, influencias familiares que nos acosan, trabajos indeseables, y circunstancias fortuitas  que nos hacen sentir atados.

Estos temas pendientes permanecen en nuestra mente y dan origen a  diálogos internos que dificultan nuestra atención y nuestro rendimiento.

El diálogo interno es una conversación consigo mismo analizando los asuntos que preocupan y contemplando toda la gama de posibilidades existentes, lo que genera un estado perpetuo de preocupación y ansiedad, generalmente por cosas que jamás ocurrirán.

El perdón es lo que nos permite terminar definitivamente con todas nuestras deudas emocionales y nos deja vivir en paz.  El perdón es el que nos libera de la pesada carga que produce la culpa; porque todo sentimiento hostil hacia otro produce culpa.

Para aprender a tomar decisiones es necesario utilizar ideas nuevas, ser creativo y dejar de lado para siempre las antiguas formas que se tenían de enfrentar los hechos.

Es necesario desarrollar la creatividad para ponerla al servicio del bienestar emocional; cambiar de punto de vista y de estilo y no tomarse la vida tan en serio.

Cuando una persona se obsesiona con un problema, éste termina agudizándose, complicándose y convirtiéndose en un obstáculo para poder disfrutar de la vida.

La salud comienza con el logro del equilibrio emocional.

Malena 

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