2014/11/04

Método Alkymia de Sanación



La psicóloga chilena Lita Donoso Ocampo, que tiene 25 años de experiencia como terapeuta; es la creadora del método Alkymia, de autosanación y autoterapia.  Actualmente se dedica exclusivamente a difundir este conocimiento, dictando cursos en gran parte de América, Europa, e incluso en países de Europa del Este.

La autoterapia es una técnica de autosanación que se basa en la activación voluntaria de la glándula pineal y la glándula pituitaria, mediante simples órdenes motivadas por el amor,  que hacen posible la conexión energética natural con el poder creativo del Todo y co crear con el Absoluto.

Al darse cuenta de las extraordinarias curaciones espontáneas que producía este método, Lita decidió dedicarse de lleno a la investigación de esta técnica, con la intención de lograr desarrollar una alternativa terapéutica.

La base filosófica en que descansa este concepto es el convencimiento de que los seres humanos creamos nuestra realidad y nuestro destino. Somos los únicos responsables de nuestras circunstancias y formamos parte de un todo perfecto, y con la facultad de nuestro libre albedrío somos capaces de terminar con el dolor para siempre.

Este método es un sencillo ejercicio que consiste en dar órdenes creativas al centro pineal pituitario, que produce la activación de ciertos centros energéticos que aún no conocemos.

Dicha activación provoca la secreción espontánea de melatonina, que produce beneficios fisiológicos, un estado de plenitud y dicha y una emoción profunda por poder acceder a la perfección.

El resultado de este ejercicio permite resolver los problemas, hacer desaparecer los obstáculos, recuperar definitivamente la salud, sentirse acompañado y amado;  favorece el encuentro con personas con intereses afines y logra muchas cosas más que hasta ahora parecían imposibles.

Sólo con la voluntad de activar las glándulas pineal y pituitaria antes de dormir, se puede lograr la conexión con las esferas del mundo superior.

El poder de nuestra atención es enorme y desconocido y es una de las facultades determinantes para este proceso co creativo que no nos permitirá cometer dos veces el mismo error, que nos compromete para siempre a dar amor incondicional, a servir a los demás sin entorpecer el libre albedrío;  y a ser humildes y perseverantes; pero cuanto más se nos dé,  más se nos exigirá.

Como en la Ley de Atracción, el método Alkymia necesita ideas claras y consistentes, sin ambigüedades ni matices que tengan el propósito de la completa realización del Ser.

La enfermedad es el obstáculo que nos impide Ser quienes realmente somos; pero también es la oportunidad para recobrar nuestra verdadera identidad.

La enfermedad es el enemigo del Ser que nos despoja del impulso creativo; y se manifiesta debido al miedo, al ego, a la alteración del campo emocional y a las patologías físicas y psicológicas tradicionales.

La activación de nuestros centros pineal-pituitaria pone en acción a la luz violeta, que es una frecuencia lumínica, inteligente y poderosa que posee el poder de transmutación.

Según esta cosmovisión, la actividad de la luz violeta está dirigida por seres cósmicos y Maestros ascendidos que aman a la humanidad.

La glándula pineal se encuentra en el centro del cerebro y tiene casi el tamaño de una lenteja.  Segrega melatonina hasta la edad de siete años, luego su producción comienza a decrecer hasta desaparecer.

La melatonina conserva la juventud y participa en el sistema inmunológico y en los ritmos del sueño.  Si esta glándula continuara produciendo melatonina durante toda la vida el cuerpo humano se mantendría  fuerte y sano toda la existencia.

Las grandes corrientes religiosas y espirituales conocen la función energética del centro pineal-pituitaria y la representan con distintos símbolos, como “El ojo de Horus” de los egipcios, “la visión del cíclope” de la masonería,  “el tercer ojo” del hinduismo, o “la aureola de los santos”  de los cristianos.

El ejercicio para realizar la activación del centro pineal-pituitario comienza con un estado de relajación profunda, de pies a cabeza, aquietando las emociones y los pensamientos.

Se pone la atención en la glándula pineal que se encuentra en el entrecejo y se le ordena que se encienda.
Se visualiza entonces una esfera de luz que se expande y se pone en contacto con la luz y el amor Absoluto, manifestado por el color rosa y amarillo.

Con una orden se hacen descender esos rayos de luz hasta el corazón y se dejan anclados allí, donde forma un sol en expansión,  vivo y en movimiento.

Se inhala el rosa y el amarillo y se exhala irradiando esa energía hacia el exterior,  sin límites.  Se sentirá entonces esa energía color violeta eléctrico envolviendo todo el cuerpo en espiral.

El centro pineal pituitario posee ahora toda su potencia creativa original abriendo el portal de los campos de creación superior, donde lo no manifestado puede manifestarse en función a los sueños y anhelos de cada uno.

Se relajan los músculos inversamente de cabeza a pies y luego se abren los ojos.

Para realizar un proceso creativo de sanación, purificación y armonización del cuerpo físico, emocional y mental, la clave es penetrar en el espacio interdimensional que se denomina “caverna de luz violeta”.

Una vez que se realiza todo el proceso de relajación anterior, se vuelven a cerrar los ojos y se procede a relajarse visualizando un portal de luz.  Se produce un salto hacia los campos de creación superior y allí se desplazan hacia una espiral de energía blanca con destellos violeta hasta alcanzar el centro de una caverna cuyas paredes irradian luz violeta.

Allí se conectan con los seres de luz que los ayudarán con su labor creativa.

El proceso de transmutación para la salud perfecta se logra pronunciando la palabra “Sanación” en voz alta y dando la orden para que la luz violeta penetre el cuerpo físico y elimine toda imperfección desde sus orígenes.

La misma orden se dirige hacia el cuerpo emocional que conserva todas las experiencias del pasado.

Por último se hace lo mismo con el cuerpo mental eliminando todos los pensamientos negativos que se hayan experimentado en el pasado.

El proceso de transmutación se completa al ordenar reemplazar todo lo que ha sido eliminado, como por ejemplo una enfermedad,  por “Luz Oro”.

Este ejercicio termina visualizándose como un gran sol de oro, pleno de salud, amor, armonía y perfección y eliminando de la experiencia los  miedos, traumas, ego, campo emocional alterado, o carencias de todo tipo que impiden la completa realización personal.

Este método se asemeja a lo que proponen casi todas las religiones, el desapego por las cosas materiales,  la comunión con Dios, la santidad, el amor y la fe absoluta en Él.


Malena

Fuente: “El Método”; Lita Donoso Ocampo

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