2015/07/31

El Psicoanálisis - Psicología Malena Lede




El Psicoanálisis es la teoría del inconsciente de Sigmund Freud, un arte de interpretación y un modo terapéutico para el tratamiento de la neurosis, que intenta descubrir las motivaciones inconscientes e inaccesibles de los conflictos anímicos.

El resultado de las investigaciones da como resultado que los trastornos neuróticos tienen un sentido y un significado que sustituyen actos psíquicos normales y que el descubrimiento de esas incógnitas suprime los síntomas (catarsis).

Una representación se transforma en patológica cuando está en contra de las tendencias dominantes de la vida anímica de un sujeto.

En un principio, Freud utilizaba la hipnosis como método para llegar al inconsciente, sistema que luego reemplazó por la asociación libre que consiste en invitar al paciente a verbalizar todo lo que espontáneamente le viene a la mente y auto observarse en forma atenta y desapasionada sin omitir asociación alguna, aunque le resulte desagradable.

Así por ejemplo, los actos fallidos o causales, como el olvido momentáneo de palabras, nombres y propósitos conocidos, la pérdida de ciertos objetos, algunos errores, los accidentes aparentemente casuales o ciertos tics o gestos que se hacen sin intención; melodías que se tararean sin pensar, etc., todo esto tiene una explicación psicológica.

Otra técnica importante que hizo posible otro acceso al inconsciente es la interpretación de los sueños. Mediante la interpretación de los contenidos manifiestos de los sueños se llegan a descubrir las ideas latentes que tienen un significado inconsciente reprimido.

El estudio de la histeria reveló que los sucesos traumáticos que producían los síntomas procedían de la vida sexual de la niñez y la pubertad del neurótico.

Por ejemplo, la neurastenia y la neurosis de angustia podían referirse a abusos en la vida sexual. Esta tesis, en el siglo pasado, tuvo que lidiar con una obstinada resistencia e incredulidad, sin embargo, hasta ahora, el Psicoanálisis no ha tropezado con algún motivo que pusiera en duda
esta afirmación.

El Psicoanálisis demostró que la sexualidad no comienza en la pubertad sino que existe también una sexualidad infantil, incluso desde el nacimiento, y que la fantasía ocupa un lugar más importante que la realidad exterior y desempeña un extraordinario papel en la vida psíquica de los neuróticos.

La sexualidad infantil es diferente a la de los adultos y coincide con aquellos rasgos de la sexualidad adulta que se consideran perversos.

La calificación que Freud hizo de los niños, al llamarlos “perversos polimorfos”, causó gran revuelo tanto en la comunidad científica como en el resto de la gente, sin embargo también estas afirmaciones resistieron las múltiples críticas.

El desarrollo psicosexual comienza en la etapa oral, siendo la zona erógena la boca, dado que desempeña un papel fundamental en el niño de pecho.

Luego continúa la etapa sádico-anal, que se relaciona con la satisfacción que produce la retención y la expulsión de las heces.

Entre los dos y cinco años, se atraviesa la etapa fálica, en que las tendencias sexuales del niño tienen como objeto a la madre, con la consecuente rivalidad y hostilidad contra el padre, (complejo de Edipo) etapa cuya elaboración es de máxima importancia para la estructuración definitiva de la vida sexual adulta.

La última etapa que representa la síntesis de los instintos parciales anteriores con la primacía de las zonas genitales, es precedida de un período de latencia en la que se establecen las restricciones éticas que protegen a los individuos de los impulsos del Complejo de Edipo.

Esta interrupción de la función sexual por el período de latencia parece ser la condición del origen de las neurosis.

El síntoma neurótico es el resultado de la transacción entre los instintos sexuales reprimidos y los instintos del Yo represores del cumplimiento de los deseos.

Durante el curso del tratamiento, la relación con el terapeuta tanto positiva como negativa, que Freud denomina transferencia, constituye el instrumento más importante para el proceso de curación, o sea, la repetición de deseos inconscientes que se actualizan en la relación con el terapeuta y que representa “el terreno en el cual se desarrolla la problemática de una cura psicoanalítica”.

Malena
Fuente: “Obras Completas de Sigmund Freud”; Tomo III; “Psicoanálisis y Teoría de la Libido”; 1922-1923)
“Diccionario de Psicoanálisis”, de Laplanche y Pontalis.

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