2015/07/06

La Moral - Psicología Malena Lede




Para Sartre, filósofo existencialista ateo, no existe una moral que nos diga “a priori” lo que tenemos que hacer; la moral es un arte de creación e invención.

El otro es tan indispensable para mi existencia como mi propio conocimiento sobre mí mismo, o sea que vivimos en un mundo intersubjetivo en el cual el hombre elige lo que es y también lo que son los otros, porque con su elección, desde el punto de vista lógico, está autorizando a toda la humanidad a hacer lo mismo; o sea, si elige delinquir no puede pretender que los demás sean honestos.

Para el existencialismo ateo de Sartre, no existe una naturaleza humana universal, sino una condición humana, que es el límite que le impone a cada hombre su situación personal e histórica en el universo; y su proyecto, es la tentativa de franquear esos límites, que aunque sea individual tiene un valor universal, porque puede ser comprendido por cualquier otro hombre.

El hombre construye lo universal eligiendo, lo que no puede es no elegir; está condenado a elegir, porque si no elige, está eligiendo no elegir y cada elección lo compromete a sí mismo y compromete a toda la humanidad.

El hombre se hace a sí mismo eligiendo su moral y es tal la presión de las circunstancias que está obligado a elegir y a mantener la misma elección en una situación.

El hombre puede elegir el error libremente, sin excusas ni ayuda de alguna clase y quedar expuesto al juicio lógico de los otros que dirán que al elegir el error es un hombre de mala fe.

La mala fe es una mentira que oculta la libertad del compromiso, en tanto que la buena fe es la actitud de estricta coherencia de los actos.

Los hombres que actúan de buena fe son los que en última instancia buscan la libertad como tal, libres de toda moral dada.

Al elegir la libertad total como fin, el hombre está obligado a querer la libertad de los otros como fin.

Aunque la moral puede variar en cuanto a su contenido, porque es imprevisible y siempre hay que inventar en nombre de la libertad, cierta forma de moral es universal. Por lo tanto, se puede elegir cualquier cosa siempre que sea en el plano del libre compromiso.

Para Sartre, la vida “a priori” no tiene sentido, nos corresponde a nosotros darle un sentido y los valores son el sentido que elegimos.

El humanismo existencialista considera al hombre como proyecto, construyéndose a sí mismo existiendo, o sea proyectándose fuera de sí mismo, persiguiendo fines trascendentales.

El existencialismo no intenta demostrar que Dios no existe, ya que aunque Dios existiera esto no cambiaría, porque es necesario que el hombre sepa que ni siquiera Dios puede salvarlo de sí mismo.

Ni Dios ni nadie le pueden decir qué tiene que hacer ya que no existe otro legislador que él mismo.

Buscando fuera de sí mismo un fin y comprometiéndose en la vida el hombre va dibujando su figura, porque fuera de eso no es nada.

Malena
Fuente: “El existencialismo es un humanismo”; Jean Paul Sartre.

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