2015/08/07

El Mito de la inmortalidad física - Psicología Malena Lede




Existen en el mundo empresas que se dedican a mantener congelados los cuerpos de personas que han fallecido debido a enfermedades incurables, con la intención de volverlos a la vida en el momento que surja un tratamiento que pueda devolverles la salud, para tener de ese modo, una nueva oportunidad de seguir viviendo.

Esta realidad que parece superar cualquier ficción, está disponible para todos aquellos que puedan pagar el mantenimiento de sus cuerpos en estado de congelación, durante los años que sean necesarios, y que estén dispuestos a despertarse, tal vez en un futuro lejano, en un mundo que por supuesto será muy diferente.

El proceso de la vida nos obliga a atravesar sucesivas etapas de desarrollo que ya en sí mismas son conflictivas y difíciles de superar; de la niñez a la adolescencia; de la adolescencia a la juventud, de la juventud a la madurez y de la madurez a la vejez.

No son pocos los trastornos que implican superar cada una de estas etapas, las cuales no todos logran transitar en forma normal.

Desde el punto de vista psicológico, ¿cómo puede llegar a experimentar una persona sometida a ese proceso, el eventual mundo futuro que encuentre, si vuelve de la muerte, después de haber viajado en el tiempo desde un pasado lejano?

Aunque goce de buena salud física difícilmente se adaptará y todo el esfuerzo realizado para evitar la descomposición del cuerpo habrá sido en vano.

La vida no es sólo tener un cuerpo también exige un propósito para existir, además, el hombre es un ser social que necesita sentirse incluido y participar.

Seguramente ese viajero en el tiempo se sentirá como un extraterrestre que acaba de aterrizar, solo y aturdido, aislado e incomprendido y seguramente en ese momento, preferirá estar muerto.

Los tiempos cambian cada vez más rápido; tanto, que a la gran mayoría le cuesta bastante trabajo poderse adaptar y es difícil que un individuo que vuelve a la vida después de mucho tiempo lo pueda lograr.

El mundo no sólo habrá cambiado, sus familiares, amigos y conocidos pueden haber desaparecido e incluso todos sus descendiente serían desconocidos.

La vida en el futuro no será igual, podría haber evolucionado en forma tal que resultaría bastante difícil entender la realidad, o también podría haber involucionado, si en el mundo hubiera vencido la irracionalidad.

La ilusión de la inmortalidad del cuerpo es uno de los mitos humanos modernos y el más utópico de los intentos. El materialismo le rinde culto a la ciencia porque el hombre ha perdido el sentido trascendente de su existencia y utiliza el pensamiento mágico para crear ilusiones colectivas mesiánicas que reemplacen la fe.

Aunque aún resultan infructuosos los esfuerzos científicos para volver a la vida a alguien que ya está muerto y a pesar de lo imposible que parezca, no son pocos los que creen en la posibilidad de la inmortalidad física que se aferran a este mito.

El miedo a la muerte es la base de todo esto; sin embargo, la muerte podría no ser el fin sino la posibilidad del ingreso a la eternidad, principalmente si no nos quedan deudas sin saldar y si estamos en paz, porque nuestro cerebro, en ese estado alterado de conciencia del último minuto de la existencia, segregaría endorfinas y tal vez, con el último aliento, podríamos llegar a experimentar la iluminación eterna, libres por fin del espacio tiempo.

Malena

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