2015/09/24

Mujeres en crisis - Psicología Malena Lede




La identidad de la mujer está en crisis porque desde hace muchos años se están produciendo cambios dramáticos en la sociedad, que la obligan a enfrentar su vida desempeñando un nuevo rol, que termina con antiguos modelos de comportamiento, pero que desubican al hombre.

La mujer se ha tenido que ganar un lugar en el mundo laboral, no por elección sino por necesidad, porque el desarrollo industrial y las circunstancias históricas hicieron que tuviera que salir a trabajar y reemplazar al hombre.

Este enorme cambio en su estilo de vida le dio la oportunidad de independizarse, de ampliar su horizonte y de trascender su exclusivo rol de ama de casa y madre de sus hijos.

Desde entonces, la mujer ha demostrado cualidades propias tanto para ocupar cargos de responsabilidad, como para cumplir cualquier clase de tarea laboral en forma eficaz y satisfactoria.

No obstante, dado que su rol de madre es único y que las exigencias que se le presentan son muchas, esta situación a la mujer actual le puede ocasionar un conflicto entre el nuevo modelo que la sociedad le impone y sus propios valores.

Este cambio de rol de la mujer no siempre es acompañado, ni aceptado por el hombre, que ahora tiene que participar en la atención de las tareas hogareñas y en el cuidado de los niños a la par de la mujer.

Para la masculinidad representa la pérdida de privilegios pero también la oportunidad de participar más en el hogar y en la crianza de los hijos.

Sin embargo, como muchos hombres no quieren comprender que este cambio, además de resultar objetivamente más equitativo, es inevitable y definitivo, eligen tener relaciones de pareja sin compromiso, para eludir esa responsabilidad; lo que multiplica el número de madres solteras con hijos que está modificando el tradicional concepto de familia; contexto que obliga a la mujer a enfrentar este enorme desafío, sola.

Para poder lograrlo sin caer en un conflicto estas mujeres tendrán que reinventarse, descubrirse y elegir quién quieren ser para decidir aceptar o no ese desafío.

Como es difícil que una mujer pueda renunciar a sus mandatos internos de ser madre, para poder cumplir con todas las exigencias que le impone su nuevo rol de sostenedora del hogar, se tiene que convertir en la mujer maravilla.

Si en cambio, tiene una pareja comprensiva que es capaz de asumir su nuevo rol como hombre, se sentirá más amada y apoyada y ambos podrán criar juntos a sus hijos.

En este caso, es esencial que las mujeres aprendan a delegar tareas a sus compañeros, no sólo para que las ayuden sino alentándolos a asumir esa responsabilidad, del modo que ellos elijan hacerlo.

Malena

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