2016/02/22

Mi experiencia mística - Psicología Malena Lede



Me escribió una persona interesada en un sitio que se ocupa de investigar el misterio que representan los estados alterados de conciencia, para saber mi opinión al respecto.

Considero que incursionar en toda forma de conocimiento, siempre es constructivo; no hay que olvidar que todo descubrimiento siempre empieza siendo una hipótesis que en un primer momento parece descabellada pero que luego, con la validez que le otorgan la debida observación y experimentación pasa a integrar el campo de la ciencia.

Sin embargo, una cosa es conocer todo lo que se sabe sobre esa materia y otra es prestarse para experimentarlo en carne propia, dado que se trata de experiencias muy movilizadoras que no es conveniente realizarlas solos.

El problema es que no todas las personas están totalmente equilibradas como para enfrentar esta clase de experimento sin apoyo de un experto.

Hace unos años, tuve una experiencia mística, mientras estaba realizando un ejercicio de relajación.

Como siempre, cerré los ojos y me concentré en mi propia respiración normal, cuando de pronto pude ver en la oscuridad de los ojos cerrados, una luz que se parecía a una estrella en un cielo nocturno.

A los pocos segundos, millones de luces comenzaron a aparecer alrededor y todo se transformó en un maravilloso cielo estrellado y yo me convertí en una estrella más entre las que me rodeaban, en la profunda oscuridad de un infinito firmamento.

Era tan real esa experiencia que me asusté, no sabía dónde estaba pero no me atrevía a mirar para atrás porque temía ver al planeta Tierra a millones de kilómetros de distancia.

Como la soledad y el silencio me aterraron, quise volver, y de inmediato me encontré nuevamente en el mismo lugar donde estaba.

Los que saben de estas cosas me dijeron que si no hubiera tenido miedo, hubiera podido viajar por todo el universo.

Esa experiencia me convenció que somos más que un cuerpo, somos una mente que si cree, puede trascender el cuerpo, el espacio y el tiempo.

Algunos pueden pensar que me quedé dormida y todo eso lo soñé, pero sucedió apenas cerré los ojos, estando plenamente consciente.

Además, este es un fenómeno que suelen experimentar quienes meditan regularmente, que no necesariamente ven lo mismo sino otras realidades diferentes.

Los sueños también ocultan grandes misterios. Nuestro cerebro necesita soñar y lo hace en la fase del sueño MOR, de movimientos oculares rápidos.

No podemos vivir sin soñar porque si no lo hacemos por alguna razón, moriríamos.

Vivimos en sueños realidades distintas, podemos ver y hablar con personas fallecidas, trasladarnos al pasado o al futuro, solucionar problemas cotidianos que no podíamos resolver en estado de vigilia y realizar todos nuestros deseos. Incluso podríamos programar nuestros sueños antes de dormirnos y hasta soñar un número de lotería que aún no fue sorteado.

Por lo menos eso es lo que afirmaba el profesor Silva en el curso de Control Mental, quien aseguraba haberse ganado la lotería tres veces.Luego, ya no necesitó el azar para ganar dinero porque se hizo famoso y recorrió todo el mundo para difundir su método.

Quiero creer que esta realidad no lo es todo, porque si así fuera, entonces nada tendría sentido; y que más allá de la materia todo es inteligencia que piensa, con poder organizador y con un propósito evolutivo.

Tal vez esa inteligencia sea la materia oscura que los científicos no pueden detectar pero que debería existir por sus efectos, ya que el universo no podría mantenerse sin esa fuerza, que representa el 95% de todo el universo.

Malena

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