2016/03/11

Mente Flexible - Psicología Malena Lede



A veces, es tanto el convencimiento que se puede tener sobre la propia forma de pensar que se corre el riesgo de ahogarse en los propios límites.

En cambio, una mente flexible al cambio, además de ampliar el campo de la percepción y aumentar la perspectiva, puede romper ciertas reglas que se creen ineludibles, transitar por caminos menos frecuentados, asumir más riesgos y aceptar que otros tengan pleno derecho de pensar diferente.

El cerebro es plástico y se adapta según las circunstancias, obligando a desplegar la creatividad, a replantear la vida y a modificar objetivos; pero esto sólo es posible si tenemos una mente flexible.

La mente flexible puede afrontar las crisis más severas, fortalecer las funciones psicológicas, proteger de los desequilibrios psíquicos, mantener la armonía de los vínculos, y garantizar un mayor bienestar en la vida. Es capaz de cuestionar su propia postura antes que la de los demás, sin sentirse menoscabada o disminuida si llegara a descubrir que su punto de vista estaba equivocado.

Hay personas que se aferran tanto a sus ideas que no se dejan convencer aunque la evidencia demuestre lo contrario, tienen alto espíritu crítico y ven sólo la paja en el ojo ajeno.

La mente flexible puede crecer aún en los momentos de crisis, resistir mejor las presiones, disfrutar de los cambios y de las novedades, satisfacer su curiosidad, explorar y aprender.

Puede discernir con claridad cuándo es necesario quebrar una regla en caso de fuerza mayor; la que tiene la posibilidad de encontrar el justo medio, de valorar los sucesos en forma permanente y no permanecer refugiado en un marco de referencia que no siempre puede resultar eficaz en todos los casos.

La mente rígida es más cómoda porque puede eludir el compromiso, no exige tomarse el trabajo de evaluar excepciones ni cambios, prefiere lo seguro y se queda con lo conocido que no ofrece ningún riesgo. Está llena de prejuicios y fanatismos, no acepta lo que es diferente, inferior o desconocido y puede generar mucha violencia.

La mente flexible refleja un alma también sensible, porque se puede poner en lugar del otro y ser compasivo y humilde. No sufre estrés porque no necesita estar siempre a la defensiva demostrando que siempre tiene la razón o resistiéndose al cambio.

Malena
Fuente: “El poder de la mente flexible”; Lic. Walter riso.

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