2016/05/11

Cuando él quiere hacer el amor y ella no, o a la inversa - Psicología Malena Lede



Aunque muchos puedan pensar lo contrario, resulta bastante común, en muchas parejas, la falta de coincidencia para disfrutar de la intimidad al mismo tiempo.

Encuestas realizadas por la Universidad Abierta Interamericana, en la ciudad de Buenos Aires y en Conurbano bonaerense, revelan que la mitad de las parejas, por razones que no se refieren necesariamente a alguna dificultad de relación entre ellos, cuando él quiere hacer el amor ella no quiere y cuando ella quiere él no quiere.

La mayoría de las veces confiesan que esta disparidad de interés se debe a sus múltiples actividades cotidianas, a los extensos horarios laborales, a la atención de los hijos, de la casa, de la comida, quedando en último término, el amor.

Es cierto que tanto los hombres como las mujeres suelen terminar el día exhaustos y a la noche caer rendidos dispuestos sólo a descansar para poder reiniciar al día siguiente seguramente, otra jornada agotadora, por eso el cansancio, según las estadísticas, es el principal motivo de los desencuentros.

El estrés y los problemas de trabajo le siguen en importancia, en menor proporción la rutina y los hijos y apenas un 5,5% se debe a la falta de deseo.

Aunque hay que tener en cuenta que el que tiene realmente interés en algo siempre puede, resulta difícil a las parejas reconocer algunas falencias en su relación que son las que en realidad causan la disminución de la frecuencia de su contacto íntimo, como por ejemplo, la falta de comunicación, la escasa colaboración del hombre en la casa, la disociación entre el amor y la atracción física, la competencia que puede existir entre ambos, principalmente si la mujer gana más dinero que el hombre, distintas maneras de pensar que no se aceptan, etc.

La relación de pareja debería ser más que una simple rutina, ambos tendrían que crear espacios propios, planificar encuentros, tener proyectos en pareja, y principalmente cada uno debería seguir creciendo individualmente para poder renovarse y cambiar, tratando de ser siempre distinto.

La pareja que pretende que su relación perdure, siempre tendrá que intentar sorprender al otro de alguna manera y no quedarse atrapado por la rutina y la comodidad cuando cree que todo lo que hizo ya es suficiente y que es hora de descansar, porque nunca lo es y porque la vida es movimiento y si quieren continuar lúcidos y cuerdos y seguir siendo amados y respetados, hasta el último aliento, tendrán que intentar todo lo que su imaginación y creatividad les permita.

Vivir en pareja no es fácil, como tampoco suele ser fácil la relación con la familia primaria que sin embargo se ama y se respeta; pero se puede; si cada uno es capaz de renunciar a su ideal de pareja y aceptarla como es, si dejan de exigirse mutuamente las mismas atenciones que son propias de los primeros tiempos, y si maduran lo suficiente como para tomar conciencia que las relaciones también tienen que crecer y transformarse siempre, para bien.

Malena

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