2016/07/10

A mayor prosperidad menor felicidad - Psicología Malena Lede




Disfrutar de la vida y ser felices con lo que tenemos y con lo que somos parece ser una quimera difícil de alcanzar.

La humanidad ha conseguido grandes avances tecnológicos y mejor calidad de vida en gran parte del mundo,   muchos problemas que parecían no tener solución y que creíamos que terminarían con la raza humana han sido controlados; los medios de comunicación acortan las distancias y se puede mantener contacto visual y auditivo con personas que viven en los lugares más alejados; sin embargo, a medida que la civilización se desarrolla y crece se está registrando un raro fenómeno a nivel individual: mucha gente comienza a tomar conciencia que la vida que está haciendo no tiene sentido, que ya no le alcanza con tener sus necesidades satisfechas, que necesita imperiosamente algo más.

El entretenimiento escapista, las drogas y el alcohol pretenden ahogar esa necesidad humana y aunque las condiciones de vida hayan mejorado, este factor no parece ser suficiente para llenar ese vacío existencial.

En los países desarrollados el promedio de expectativa de vida es más de setenta años, y a pesar de las guerras, las catástrofes, las epidemias o los accidentes, este índice sigue subiendo.

Sin embargo, actualmente, en el país del Norte,  se está observando una caída significativa de la  expectativa de vida en grupos humanos de mediana edad,  de buen nivel adquisitivo; y las investigaciones muestran que el aumento de la mortalidad se debe al abuso de drogas, al alcohol, a la obesidad y a los suicidios.

Estas muertes ya no se deben a causas externas sino internas de estos individuos, que al llegar a determinada edad, por razones existenciales,  adoptan comportamientos auto destructivos.

La felicidad parece no estar relacionada con el confort que proporcionan los bienes materiales y que el consumo no es suficiente para darle sentido a la vida.

Los individuos adquieren un alto grado de capacitación tecnológica, reciben títulos universitarios y realizan doctorados y estudios de post grado; pero no pueden discernir, no saben quiénes son, cómo vivir, pierden toda sensibilidad y se convierten en simples robots hedonistas que sólo saben consumir. 

Aunque están todo el día conectados con aparatos, se sienten solos, temen la responsabilidad de una familia porque sólo piensan en sí mismos y no tienen capacidad de entrega.

Cuando creen haberlo conseguido todo, el vacío existencial es tan tremendo que comienzan los excesos, de drogas, de alcohol, hasta que hartos de sí mismos se suicidan.

Somos esencialmente seres sociales que no pueden vivir solos. Creo que es hora de recuperar nuestra esencia y volver a tener una vida más humana.

Malena Lede – Psicóloga. 

3 comentarios:

  1. Debo admitir que ahora entiendo un poco, tengo 28 años, casi 29, tengo tres años tratando de impulsar un pequeño negocio, en el primer año me separe de mi ex de 5 años de relacion pero el negocio continuo, en el segundo una pequeña mejora, ahora en el tercero que he logrado que este estable y con ganancias, además de lo que eso conlleva (poder adquisitivo) no me siento realmente feliz, tengo una nueva relacion de noviazgo, un perro, casa, un negocio que va bien, pero no me siento del todo bien, no uso drogas ni alcohol, pero en ocasiones me siento deprimido, es interesante lo que escribió :)

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  2. Debo admitir que ahora entiendo un poco, tengo 28 años, casi 29, tengo tres años tratando de impulsar un pequeño negocio, en el primer año me separe de mi ex de 5 años de relacion pero el negocio continuo, en el segundo una pequeña mejora, ahora en el tercero que he logrado que este estable y con ganancias, además de lo que eso conlleva (poder adquisitivo) no me siento realmente feliz, tengo una nueva relacion de noviazgo, un perro, casa, un negocio que va bien, pero no me siento del todo bien, no uso drogas ni alcohol, pero en ocasiones me siento deprimido, es interesante lo que escribió :)

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  3. Hola Thine Ylonen, además de todo lo que haces tienes que hacerte un pequeño espacio para vivir las cosas sencillas de la vida, crecer como persona, adquirir conocimientos que te interesan, tener un hijo y participar en su crianza, cultivar amistades y reunirse,tener contacto con la naturaleza, hacer deporte, interesarte por otros y ayudarlos.
    En los campos de concentración nazis sólo sobrevivían los que tenían algo por qué vivir. Tenerlo todo es bueno pero no es suficiente, además tenemos que lograr conocernos y saber cuál es nuestro propósito en esta vida. No necesita ser una gran misión a veces son pequeñas cosas que nos hacen sentirnos bien con nosotros mismos y eso no tiene precio.
    En este momento de mi vida, por ejemplo, este blog me hace feliz, porque creo que puedo ayudar. saludos, malena

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