2016/10/18

El Amor y la Libertad - Psicología Malena Lede




La única forma de vencer el miedo a la falta de amor es teniendo la libertad de ser uno mismo, que es la única manera de ser único y distinto.

Nadie ama a su pareja porque se parece a otro, la ama porque es ella misma.

Sin embargo, por temor, lo que suelen hacer los individuos es desalentar y sabotear cualquier afán de independencia de sus parejas por miedo a perderlas y el temor de ser superados por sus parejas los convierte en carceleros.

Por eso estar en pareja genera temor a perder la libertad, como si el amor y la libertad fueran incompatibles.  Pero el amor sin libertad no es amor, significa posesividad, celos, adueñarse de una persona para usarla como un objeto.

El miedo al compromiso es el miedo a perder la libertad, a tener que compartir todo, a tener que renunciar a ser uno mismo.

El amor es libertad, de otra forma no es amor, porque se ama a una persona por ser distinta y única.
Un amor que cercena la libertad, no puede tener futuro e invariablemente se transforma en odio.

La verdadera libertad es la del espíritu porque es interior, es imposible arrebatarla o encadenarla porque está más allá del poder de los otros y forma parte de todo ser humano.

Las relaciones de pareja actuales no son valientes porque antes que nada se aseguran contra todo riesgo evitando el compromiso, entonces son dos personas que están juntas hasta que una rabieta u otros los separen.

La libertad puede vivirse como algo amenazante y peligroso, porque  obliga a asumir riesgos y a responsabilizarse de las decisiones.

En lugar de temer, hay que confiar en la inteligencia porque es la guía más segura para hacer lo correcto. Incluso si nos equivocamos no importa porque los errores nos enseñan.

El autoritarismo es esclavitud pero la autoridad es experiencia.

Cuando dos personas independientes deciden compartir su destino forman una bella pareja, ninguno de los dos es una carga para el otro, cada uno permanece intacto en su terreno propio, ambos podrán disfrutar uno del otro mientras permanezcan juntos pero separados.

Estamos todos solos y esa es una cuestión que hay que entender, no podemos usar a los otros como muletas ocasionales o para que nos hagan compañía, ni tampoco manipularlos para lograr nuestros fines, sólo nos tenemos a nosotros mismos para emprender el desafío de Ser quienes somos.

La pareja está en crisis por el miedo a la libertad.

Malena Lede - Psicóloga

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