2016/10/30

El Juego Clandestino - Psicología Malena Lede



Algunos creen que el juego clandestino es una actividad que merece ser erradicada.

Al respecto me atrevo a disentir, en primer lugar, porque erradicar un negocio clandestino es una misión casi imposible en cualquier parte del mundo, ya que siempre hay políticos o policías corruptos  involucrados y en segundo lugar, todos los ciudadanos son libres de elegir en qué gastar el dinero que ganan.

Son las autoridades competentes las que podrían hacer mucho, si es que realmente desean priorizar el bienestar de los ciudadanos, evitando que se promocionen los juegos de azar, ya sean éstos legales o clandestinos.

Para disminuir el hábito del tabaco, no fue necesario prohibir su producción y venta, fue suficiente la campaña que en su momento se realizó en todo el mundo que prohibió la promoción del cigarrillo.

Esta campaña incluía la publicidad por cualquier medio de comunicación - como carteles, avisos por televisión, radio, cine, películas u obras de teatro - la veda para fumar en todos los lugares públicos cerrados, incluyendo restaurantes, cafés, casas de juego, boliches, etc.; y la obligación de colocar en todos los paquetes de cigarrillos la advertencia sobre el riesgo de padecer cáncer de pulmón debido al consumo de tabaco.

El resultado fue extraordinario ya que no sólo disminuyó el consumo de tabaco sino que llevó a muchos adictos al cigarrillo a abandonar su adicción o a disminuir su necesidad de fumar a cada rato.

Como era de esperar, las industrias tabacaleras sufrieron un impacto de importancia debido a la disminución del consumo; sin embargo la mayoría pudo rehabilitarse fabricando otros productos.

En el caso del juego, ya sea clandestino o no, una campaña  similar a la del cigarrillo, contra la adicción a los juegos de azar, que impida la publicidad e incluso la  publicación de resultados, limitándola únicamente a las casas de lotería;  más la debida difusión educativa sobre los riesgos que produce esta adicción y los tratamientos que existen para controlarla, podría también dar buenos resultados.

No se puede ignorar que la publicidad mueve multitudes; por lo tanto, si puede favorecer adicciones, también podría  ser una herramienta  eficaz para erradicarlas.

Una sociedad moderna debe respetar a los individuos y no quitarles su derecho a elegir como adultos responsables,  pero también tiene la obligación de no permitir, que se promocionen públicamente las supuestas ganancias que raramente produce el juego o las bondades de actividades que pueden afectar la salud física o psíquica de las personas.

Enseñar es cuidar y es elevar el nivel de conciencia de la gente.

Malena Lede – Psicóloga 

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