2017/03/30

LA APARIENCIA NO ES LA ESENCIA - PSICOLOGÍA MALENA LEDE




Pasar toda la vida tratando de satisfacer lo que piensan, quieren o esperan los otros de nosotros significa renunciar a ser quienes somos y aceptar transformarnos en la caricatura de nosotros mismos.

Son muchos los que viven preocupados por dar una imagen o una posición social que no tienen, y viven tratando de conformar a todo el mundo, creyendo que serán más valorados, sin darse cuenta la gran pérdida de energía que produce esta actitud, el estrés y los problemas que acarrea.

Los medios de comunicación crean modelos de comportamiento, maneras de hablar, formas de vestirse y la última tecnología para usar que se convierten en requisitos necesarios para “pertenecer”a un círculo de personas todas iguales que no se pueden distinguir unas de otras.

Las personas débiles de carácter, con baja autoestima y poco conformes con su propio esquema corporal, son las que caen en este perverso juego difícil de ganar ya que es imposible para muchos seguir estrictamente los rígidos dictados de las modas.

Imitar a otros nos hace olvidarnos de nosotros mismos y no nos permite conocernos ni realizarnos como la persona única que somos.

Es imposible gustarle a todo el mundo, aún copiándolo todo, porque la verdadera esencia no se puede ocultar con ningún disfraz y no hay nada más triste y ridículo que un disfraz.

Tatuarse todo el brazo está de moda y sin duda es una movida audaz, sin embargo, no significa que la persona sea audaz, sólo demuestra que es una copia.

La necesidad de pertener a un grupo puede provocar frustración por no poder acceder a las exigencias que demanda y porque finalmente se descubre que nunca son suficientes, porque por más que se endeuden y consigan tenerlo todo, cada uno no podrá ocultar ser quien es.

Desear ser otro produce un gran vacío existencial que no le permite a una persona conocer su verdadera esencia ni tampoco realizarse. Se convierte en un ser humano descartable que puede ser reemplazado por otro sin que se note.

El que se puede desprender del agobio que representa el “qué dirán los otros de mi”; es el único que podrá lograr algo en la vida que sea propio, su razón de ser y de existir.

Atreverse a ser diferente es la clave, liberarse de los fantasmas, aceptarse, quererse y valorarse sin importar qué es lo que piensan los otros.

Malena Lede - Psicóloga

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