2017/06/05

NO A LA CULPA SI A LA PROPIA RESPONSABILIDAD, Psicología Malena Lede




Todos tenemos en nuestras conciencias nuestro propio código de valores, que lamentablemente está cayendo en desuso, que puede ser una guía saludable para vivir y relacionarse mejor o convertirse en un implacable juez interno y transformarse en una pesada carga hasta la reparación de la  falta cometida.

Un sentimiento de culpa puede torturar a una persona muchos años, puede tratarse de una negligencia, de la falta de cumplimiento de un compromiso, de errores voluntarios, de daños provocados por no prestar atención, o por haber actuado en contra de los propios valores.

Ser debidamente responsable es lo deseable pero ser demasiado responsable puede hacernos muy infelices.

La realidad es que no podemos salvar ni evitar sufrimientos a todo el mundo, pero sí podemos ayudarnos a nosotros mismos dejando de ser tan omnipotentes.

El problema es que los demás se pueden aprovechar de los sentimientos culposos de una persona para manipularla, controlarla y usarla para sus propios fines.

Hay que tener presente que responsabilizar a los demás de las cosas que ocurren, es una estrategia efectiva que crea en esas personas la necesidad de una reparación aunque no les corresponda.

Hay que saber distinguir entre la propia responsabilidad y la responsabilidad de los demás y aprender a aceptar sólo el propio sentimiento de culpa y dejar que los otros hagan lo mismo.

La culpa esconde un sentimiento de poder, o sea creer que uno puede ser capaz de hacerse cargo de todo lo que pasa y cambiar el curso de los acontecimientos.

Sin embargo, nadie tiene ese poder y el hecho de darse cuenta de esa limitación, puede afectar la autoestima, tomar conciencia de la propia vulnerabilidad.

Somos responsables de nuestros actos y de nuestras decisiones pero no de los hechos ni de las situaciones provocadas por la voluntad de otros.

Si somos conscientes de haber cometido una falta necesitamos repararla, incluso de manera simbólica, por ejemplo, si la persona afectada ya ha fallecido; pidiéndole perdón con el pensamiento o rezando por ella.

Además, de nada sirve sentirse culpable por todos los males de este mundo, que no está en nuestras manos solucionar.  Es mejor asumir las responsabilidades que nos tocan de la mejor manera,  dando lo mejor de nosotros mismos.

Malena Lede - Psicóloga 

2 comentarios:

  1. Hola Malena! Antier el dia antes de operarme me daba cuenta que mucha gente hace trastadas también. Yo ahora no hago ninguna. Me siento querido. Es que creia que yo era el único pecador del mundo. Eso creí durante un tiempo.

    Me dijo un psicólogo que en España donde vivo era un país con mucho ladrón. Que yo había visto hacer cosas de esas. Era un niño que imitaba comportamientos. A mi padre el codicioso. Menos mal que él trabaja para conseguir dinero. Aunque alguna trampa haga.

    Podría disfrutar de este momento de felicidad por obrar bien que tengo ahora!! Que llevo veintidós años haciendo el bien! Creo que es por cuidados...si estás bien cuidado y no te pones en tentaciónes... Aunque hay que vivir. No podemos vivir en una cuna maternal siempre! Mi madre sí la dejas te quiere evitar tentaciones. Pero hay que salir de su casa uno en la vida! Y aprender a vivir! Que tienes deseos sexuales! Luchas contra eso! Es asi!

    Mi madre es buena madre. Cariñosa, amigable, trabajadora, sincera, honesta, sacrificada, luchadora...pero tiene defectos. Como todo quisque. Como yo.
    Sus defectos son inocencia. Aunque la inocencia es positiva. Creo yo. Personas inocentes hacen un grupo amoroso. Eso da felicidad!

    Saludos, suerte, gracias

    Pablo Manuel

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  2. hola Pablo, espero que te sientas mejor, cuida a tu madre y a tus hermanos y te devolverán con la misma moneda. saludos, malena

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