2017/06/14

VIVA MÁS TIEMPO SIENDO MÁS LENTO - Psicología Malena Lede




Conduzca más despacio su automóvil y disfrute del viaje, camine tranquilo, coma despacio saboreando cada bocado, tómese unos minutos por día para meditar, no se apure y preste más atención a lo que está haciendo tratando de no pensar ni en lo que hizo antes ni en lo que va a hacer después. Se sentirá más relajado, más dispuesto, más animado, de mejor humor y logrará una mejor calidad de vida libre de estrés.

Carlo Petrini fue el fundador hace más de treinta años, de la filosofía SLOW,  que en inglés significa LENTITUD,  en la que propone actuar en la vida en forma más lenta.

Desde entonces fueron surgiendo nuevos movimientos en muchos países centrados en difundir la lentitud en cada una de las  actividades humanas, como por ejemplo el de comer lentamente “slow food”. que eligen los restaurantes donde se puede comer tranquilo, sin apuro, hacer sobremesa y conversar, que viene a ser lo contrario de los “fast food”; o las “slow cities” (ciudades que deciden adoptar una vida más pueblerina, con carriles para bicicletas y habilitando más calles peatonales, o los que se dedican al “slow sex”, para mejorar las relaciones de pareja, en los que se enseña tantra y masaje erótico;  porque hay que saber que el movimiento “slow” no es nada nuevo ya que formaba parte de la antigua filosofía zen.

La gente añora la calma pero no puede evadirse de un entorno caótico que lo atropella en las calles, que le exige rapidez, velocidad, dinamismo y estar en perpetua tensión.

De esa manera hemos aprendido a vivir anestesiados y a dejar de ver y sentir los placeres y la belleza de lo más pequeño y cotidiano; porque en un mundo veloz sólo las cosas muy excitantes se logran apreciar y es inevitable volverse cada vez más insensible.

Lo importante es que la práctica de la lentitud puede ayudar para cambiar la vida.

Si pensamos que somos seres finitos podemos ampliar nuestra perspectiva y comenzar a ver todo lo que no vemos,  por el afán de perseguir objetivos cada vez más ambiciosos.

Es necesario elegir los propios objetivos  entre el enorme abanico de posibilidades, lo que le da sentido a la existencia,  lo que nos hace más felices y ser capaces de renunciar a otras cosas que seguramente otros harán mucho mejor que nosotros.

Podemos proponernos muchos objetivos, pero no para competir o ganar, sino para disfrutar de ellos, sin ponernos plazos y sin apegarnos a ellos.

Puede que en algunos momentos experimentemos dudas, porque es natural que exista dualidad en las emociones, sólo hay que aprender a perseverar para continuar aportando nuestra pequeña pero personal contribución al mundo aunque nos parezca mínima y aprender a vivir sin presiones y más tranquilo.

Malena Lede - Psicóloga

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