2017/07/28

EL ARTE DE LLEVARSE BIEN - http://psicologia-malenalede.blogspot.com




Dos personas que se aman, pero con incompatibilidad de caracteres,  pueden terminar odiándose en poco tiempo pero también pueden aprender a aceptarse como son y ser felices.

Una relación difícil puede salvarse siempre que se logre vencer el orgullo, renunciar al ego y desarrollar empatía.

El orgullo se puede dominar, es más, el control de uno mismo es la meta que tenemos que lograr en la vida para poder madurar y vivir mejor.

El ego es la máscara social, la careta que todos nos ponemos diariamente para enfrentar al mundo, el personaje que interpreta todos los roles en las escenas de la vida,  que piensa, dice y hace lo que piensan, dicen y hacen los demás, el títere que creemos que es mejor que nuestra conciencia.

La empatía es ser capaz de comprender al otro, o sea de ponerse en su lugar y no tratar de cambiarlo; y de poder sentir compasión.

Las parejas que deciden convivir, ni bien concretan el sueño de compartir su intimidad, se arrepienten de su decisión y vuelven a anhelar estar solos..

Cada uno desea hacer la suya porque ninguno de los dos está dispuesto a renunciar a nada; y mágicamente ese ser que amaban se convierte en un intruso que obstruye todas las iniciativas, que critica todos los hábitos, que pretende cambiarlos, manipularlos, arrebatarle todos los sueños, los amigos, los familiares, la vida que tenían,  para convertirlos en una sombra.

El amor es libertad porque sólo se puede amar a un ser libre, tal como es,  porque si cambia será otro.
El amor al comienzo es ciego, porque se tiende a ver sólo lo que se quiere ver, lo demás se ignora o se crea la ilusión de que la magia del amor puede cambiar a las personas. 

Pero la realidad es que se ha construido un ideal muy diferente de la persona real y cuando se disipa el encanto salen a relucir todos los defectos que fueron negados.

Recién cuando deciden convivir con ese ideal,  se dan cuenta que es alguien que no dura en un empleo, que no le interesa progresar, que es violento,  que es adicto a alguna sustancia, que es capaz de jugarse todo lo que gana y tienen que prestarle dinero, que mira a otras mujeres sin disimular, que está esperando que lo atiendan como su mamá o que no tiene responsabilidad alguna.

Piensen con la cabeza y con el corazón, no se dejen engañar por un buen físico; porque “lo esencial es invisible a los ojos”.

Malena Lede - Psicóloga

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