2018/04/24

NO HAY CURACIÓN SIN PERDÓN - Psicología Malena Lede


Los enfermos no pueden perdonar, pero eso no lo reconocen. No pueden perdonarse a sí mismos ni a otros.

El que perdona se cura y la curación es la prueba de que verdaderamente ha perdonado y que no guarda ni el menor vestigio de condena contra sí mismo o contra cualquier otro.

Los agravios son errores, por eso se pueden cancelar, si fueran más que eso entonces nunca se podrían pasar por alto.

Un cuerpo enfermo está mostrando que la mente está enferma y su curación demuestra que la mente ha sanado.

Los milagros de curación otorgan al enfermo y al que ha errado la liberación del dolor y de la culpa.
El milagro proviene del amor no de la compasión.  El amor quiere probar que todo sufrimiento es una ilusión.

La salvación procede de uno mismo no puede proceder de ninguna otra parte; porque nada externo nos puede hacer daño, perturbar la paz o disgustarnos, somos nosotros mismos.

Los resentimientos ocultan la luz que es donde se encuentra la salvación; porque la luz revela la verdad del perdón.

Tu eres responsable de tu salvación y de la salvación del mundo.

La enfermedad responde a un plan del ego que es el que abriga resentimientos y piensa que si tal o cual circunstancia externa fuera diferente se salvaría.

Tenemos derecho a los milagros que no dependen de un poder mágico sino que es inherente a quienes somos, seres materiales y espirituales.

Los milagros reemplazan todos los resentimientos, porque el resentimiento es un escudo de odio que se interpone frente al milagro.

Por eso, justamente la persona que más odiamos, si la vemos a la luz de la verdad,  es la que nos puede salvar.

Malena Lede – Psicóloga
Fuente:  “Un curso de milagros”; Foundation for Inner Peace.

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