2018/05/08

HIJOS CASTRADOS - Psicología Malena Lede


Existen madres castradoras de hijos que se dejan castrar.  Porque no siempre una madre castradora vence la batalla que emprende contra su hijo para dominarlo y apoderarse de su voluntad; porque hay hijos que no se dejan castrar.

¿Cómo hace un hijo para no dejarse castrar? Lo único que puede salvar al hijo de ese intento de dominación es la fortaleza de su carácter.

La debilidad del carácter, es propia de las personas cómodas, que no están dispuestos a remar contra la corriente y que se dejan llevar de las narices por personas que las aman pero que los terminan anulando por completo.

El carácter se adquiere, por lo tanto se puede modificar,  desarrollando mayor confianza en sí mismo, creyendo en los propios proyectos y estando dispuesto a intentarlo todo para lograrlos.

Podemos vivir las experiencias en forma pasiva, o sea reaccionando según lo esperado, pero también podemos actuar frente a los acontecimientos haciendo lo contrario, lo que desalentará cualquier intento de dominio.

Las personas tienen distintas maneras de ejercer su poder, generalmente aprovechándose de las debilidades de sus víctimas.  De esa manera se apoderan de su voluntad y los pueden manejar como marionetas.

¿Qué pasa cuando esa táctica no les da resultado? Con el tiempo se cansan de intentarlo y abandonan la lucha.

Los débiles de carácter no pueden renunciar a los placeres de la vida ni a las comodidades aunque eso signifique permanecer de por vida atado a sus madres.

La comodidad mata, destruye la personalidad y convierte a las personas en prisioneras eternas de un amor filial malsano.

Toda madre castradora necesita un hijo que se deje castrar; que le permita adueñarse de su vida, destruir sus sueños y anular su existencia como persona independiente y libre.

Ceder ante las dádivas, los halagos mentirosos, el amor interesado, es negarse a vivir una existencia propia y conformarse con ser un parásito.

Siempre están a tiempo de liberarse de la cautivadora trampa del yugo materno, de atreverse a alejarse y de tener el coraje de tomar  las riendas de sus vidas para emprender la aventura que representa la experiencia de vivir solos.

Malena Lede - Psicóloga

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