2018/06/12

UNA DISTRACCIÓN FATAL - Psicóloga Malena Lede


Los seres humanos somos falibles e imperfectos y desgraciadamente a veces podemos cometer graves errores que pueden  malograr la vida de nuestros seres más queridos.

Una impactante noticia del exterior nos estremece: la hija más pequeña de sólo 19 meses, de un conocido esquiador europeo, durante una recepción, muere ahogada en una pileta.

Lamentablemente estos accidentes, que se podrían evitar,  son frecuentes.

Los niños ponen a prueba los cuidados más rigurosos, desean explorar, tener nuevas experiencias, divertirse tanto como nosotros, por eso pueden desaparecer de la vista de sus mayores en un instante, más cuando son pequeños.

Las piletas son trampas mortales para los niños, por eso existen en muchos países reglamentaciones que exigen que las piscinas deben contar con una baranda protectora que sólo permita el acceso por un lugar determinado y que cubra el resto del perímetro.

Claro que en una casa elegante, la pileta, además de ser un lugar para disfrutar, también tiene un valor decorativo, a lo que muchos propietarios no están dispuestos a renunciar,  con el grave peligro que ello implica tanto para la propia familia como para las visitas.

Estas experiencias dejan secuelas que no se borran fácilmente y un sentimiento de culpa en todos los responsables que de uno u otro modo los acosará el resto de sus vidas.

Los traumas por accidentes siempre son difíciles de olvidar principalmente porque se podían haber evitado.

No se puede confiar en un niño de menos de dos años en un lugar que no es su casa, ni actuar como si no existiera.

Conozco a una madre que perdió a una hija de tres años al caer de una terraza mientras la empleada doméstica colgaba la ropa.

La empleada adoraba a esa niña, sin embargo, sólo bastó un minuto o menos para que ocurriera la tragedia.

Es cierto que en este mundo estamos todos en la cuerda floja y no siempre podemos controlarlo todo, pero creo que tenemos que tener más conciencia de los riesgos que existen a nuestro alrededor y de nuestras responsabilidades como padres. 

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