2009/09/04

Vidas y Vueltas - Capítulo XIII - Suiza




En Suiza se hospedaron en la ciudad de Zurich, su capital. Visitaron los alrededores y les sorprendió encontrar a mucha gente que hablaba español y que casi todos los negocios aceptaban dinero de otros países.

Fueron a Rolex, la casa de los relojes suizos que cuenta con varios pisos. Los turistas tuvieron acceso al tercer piso, y se sorprendieron al ser atendidos por una vendedora argentina, oriunda de la provincia de Corrientes.

Después de comprar algunas chucherías, recorrieron las calles más elegantes de la ciudad; la zona residencial que es espectacular y las colinas cubiertas de bosques de abedules en las afueras.

Suiza es el primer país del mundo totalmente mecanizado, o sea que se puede llegar a cualquier parte en tren. No tiene analfabetos y tanto la formación secundaria como la capacitación posterior para aprender un oficio es obligatoria. Sólo el 28% de los habitantes vive en casa propia, el resto alquila. Este es el país donde se creó la Cruz Roja Internacional.
Los suizos son muy cuidadosos con la naturaleza y protegen los ecosistemas. El clima es muy variable y depende del lugar en que uno se encuentre. Puede trepar a los 40º en Verano y descender a -30º en Invierno. El 60% del territorio está ocupado por los Alpes y el 15% por agua.

Suiza se encuentra en el centro de Europa y casi todo lo que se vende es importado.
El sistema de gobierno es una democracia parlamentaria y con sólo cien mil firmas se pueden cambiar las leyes.

En 1822 se otorga a ese país, en Viena, la condición de país neutral a perpetuidad. Todos los varones son considerados soldados hasta los cincuenta años y militares civiles hasta los 65 años, pero no tienen ejércitos en el sentido tradicional.

Cada año ingresan en Suiza novecientos mil personas de otros países de Europa para trabajar por la temporada.

La clase media es la más numerosa, los pobres son los drogadictos y alcohólicos que se han marginado y existen poca gente verdaderamente rica. Los campesinos viven de su ganado pero la ganadería está subvencionada por el gobierno.
Existe un seguro social obligatorio y todos los profesionales están adheridos a ese sistema, de modo que todos pueden elegir a su médico.

La mortalidad media es de 82 a 84 años, superando a muchos países del mundo.

Suiza cultiva 28 clases de manzana con las que fabrican su bebida tradicional denominada kirch y también elaboran vino.

Es el primer país del mundo en consumo de chocolate y el último en consumo de carne.

La personalidad de los suizos es en general introvertida. Se dice de ellos que primero esquían, segundo patinan y tercero caminan, pero hablan poco.
Al día siguiente los turistas hicieron una excursión a los Alpes suizos que se encuentran próximos a la ciudad de Lucerna.
Para llegar hasta esa ciudad, que se fundó hace dos mil años, el bus tomó la ruta de los elefantes trazada por Aníbal.

El camino es de cornisa, muy angosto, pero todo asfaltado; mientras abajo, como espejos, se pueden ver descansar majestuosos a los grandes lagos.

Suiza se divide en cantones, los cantones más ricos son aquellos donde predomina la economía artificial basada en la bolsa, el dinero, y la especulación financiera, los cantones más pobres son los de los ganaderos y agricultores. Otros cantones se dedican al turismo.

Lucerna es denominada la ciudad de la luz. Sus habitantes son arrogantes y muy católicos, y hay muchos extranjeros, y como toda ciudad de verano recibe mucho turismo.

El bus se dirigió al teleférico que los llevaría hasta un refugio en la montaña donde almorzarían. Esos vehículos tienen capacidad para cuatro personas sentadas, de modo que los cuatro pudieron subir juntos.

Comenzó a llover ni bien comenzó la subida y enseguida los rodeó una espesa nube blanca que pronto se disipó dejando ver una espectacular vista.

El refugio es un hermoso restaurante que está a 1200 metros de altura. Es una enorme construcción de madera oscura muy confortable. Ese día la chimenea estaba encendida y largas mesas de madera con sus respectivos bancos los esperaban tendidas en un gran salón donde enormes ventanales dejaban ver el panorama espectacular de los Alpes.

Tomaron fondeu de queso con crutones de pan y salchichas, papas saltadas con cebolla y bebieron cerveza; y luego de postre tarta de cerezas.

Bajaron cuando el cielo ya se había despejado y la vista desde el teleférico era indescriptible.

Lucerna es una ciudad muy antigua con calles angostas y empedradas y con edificios de épocas medievales. Existen aún dos puentes de madera del siglo XIII y XIV sobre el lago, que conservan aún en su interior su decorado, mientras afuera, blancos cisnes nadan tranquilamente sobre el agua limpia y transparente.

La vuelta a Zurich fue por un camino más corto, ya entrada la noche.


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