2016/12/02

Los psicópatas parecen normales pero no lo son - Psicología Malena Lede




El psicópata es la persona que no ha podido incorporar valores, porque se ha criado solo en la calle o en el seno de una familia acomodada pero sin afecto y no ha podido identificarse con una figura significativa, porque ha recibido mensajes contradictorios de sus mayores sobre lo que está bien y lo que está mal.

Quien cree que un psicópata se puede identificar con facilidad está equivocado, porque estas personas son muy inteligentes y pueden estar años planeando meticulosamente sus objetivos perversos, para sorprender finalmente dando el zarpazo cuando nadie lo puede prever.

Un psicópata no siente emociones, es un buen actor, hábil, encantador, atractivo que intenta por todos los medios resultar irresistible para embaucar a sus víctimas, actuando según sus expectativas para dar una imagen de hombre ideal.

Puede fingir emociones con facilidad, pero no siente empatía y no hay nada que lo conmueva, no aprende de sus errores, no siente remordimientos ni culpa porque no puede distinguir el bien del mal.

El psicópata padece de un trastorno severo de la personalidad que no tiene cura, sin embargo no se considera un enfermo mental, porque puede razonar correctamente pero siempre partiendo de premisas falsas,  puede trabajar o delinquir con suma inteligencia, tener una familia y llevar una vida aparentemente normal hasta que de pronto, un día, comete un hecho aberrante.

Se puede afirmar que la mayoría de los presos son psicópatas, personas que no han podido internalizar valores, frías, insensibles, capaces de cometer las peores atrocidades sin siquiera pestañear.

Como pareja es violento y autoritario, como jefe es déspota y trata a sus empleados como esclavos, nunca da muestras de compasión y los que los rodean siempre están en peligro.

El psicópata piensa solamente en sí mismo y considera a los demás como  medios para sus propios fines.  Se puede destacar en cualquier actividad y elaborar proyectos complejos pero siempre con fines inhumanos o perversos.

Los psicópatas deambulan libremente a toda hora y por todos lados, pasan a nuestro lado todos los días, manejan ómnibus, subterráneos, taxis y autos particulares; son los que cuando chocan salen del auto con un fierro que tienen a mano para esas contingencias y son capaces de matar a cualquiera que se cruza en su camino, los choferes que violan a la pasajera en su último recorrido, los que conducen con negligencia y chocan en las rutas, los que ponen bombas y cometen todo tipo de atropello y actos  de terrorismo.

Por eso, no hablen con extraños en la calle y mantengan su privacidad en internet evitando publicar sus datos personales, porque nunca pueden saber si el que está del otro lado es un psicópata.

Malena Lede - Psicóloga 

2016/12/01

Lo amo pero también lo quiero dejar -Psicología Malena Lede




La relación de pareja no es fácil, porque implica amor y odio, deseo y rechazo, alegrías y tristezas, esperanza y desilusión; y estas contradicciones son las que a la larga destruyen cualquier vínculo.

El amor enceguece y sólo permite ver lo que se desea ver, pero una vez que se corre el velo que oculta la realidad, comienzan a parecer los defectos humanos que  nadie está dispuesto a aceptar.

Todos somos imperfectos, sin embargo la mayoría construye ideales y se aferra a ellos hasta que la desilusión se hace cargo de ellos; entonces, en lugar de aceptar que la imperfección es la regla y no la excepción, se renuncia a ese ideal y se intenta la búsqueda de un nuevo ideal.

El pasado siempre nos condiciona, por eso no podemos abandonar la idea de repetir historias aunque terminen mal, generalmente para revivir las experiencias primeras, cuando todo era color de rosa.
Pero todas las rosas tienen espinas y nadie las puede eludir porque forman parte de ella.

Todos queremos que otros nos hagan felices, sin embargo, esperar que la felicidad venga de afuera es ingenuo, porque la verdadera felicidad viene de adentro y se relaciona no con el recibir sino con el dar.

Las expectativas no resueltas son las que nos impiden ser felices, comencemos renunciando a ellas y aceptemos lo que Es como Es.

La aceptación de lo que Es como Es, produce milagros porque son los requerimientos y las exigencias las cuestiones que desgastan a la pareja.

Hay personas que se convierten en mochilas tan pesadas que son imposibles de cargar.  Dejemos de convertirnos en cargas y caminemos sobre nuestros propios pies aceptando que somos los únicos responsables de nuestra felicidad y de nuestro destino.

No se trata de cambiar parejas, se trata de cambiar uno, de ser diferente, de dejar de perseguir quimeras, de darse cuenta que la pareja no lo es todo y que lo más importante es la realización de uno mismo.

La persona que se realiza se vuelve cada día más interesante, menos demandante y más sorprendente; porque de lo contrario se tiende a proyectar en la pareja la propia frustración personal.

Estas personas no necesitan que le manden todos los días mensajes cariñosos, ni que les digan te amo a cada rato, porque se valoran y saben que son dignas de ser amadas y cuidadas.

Solamente cuando nos atrevemos a hacer lo que tenemos que hacer podemos amar a otro sin condiciones, porque ese amor no será posesivo ni dependiente, será amor verdadero.

Malena Lede - Psicóloga 

Qué hago si sólo me gustan los play boys- Psicología Malena Lede




En esta vida, tienen que aprender a desconfiar de lo que les gusta porque si se dejan llevar por sus impulsos  pueden llegar a cometer muchos errores.

Me pregunto ¿a quién no le gusta un hombre entrador, simpático, elegante, educado, con mucho mundo, atractivo y que sabe tratar a una mujer?  Creo que ninguna mujer puede evitar sentirse atraída por este tipo de persona, la diferencia la hace la capacidad de ver la realidad a largo plazo que tenga.

Porque esos hombres existen pero no son para una sola mujer, son para las muchas mujeres que corren detrás de ellos, porque obviamente entre sus planes no existen las relaciones formales sino las ocasionales y esto es algo que toda mujer tiene que saber.

Si una mujer ya no se conforma con salir dos o tres días con una nueva pareja y pretende que la relación continúe, no tiene que poner sus ojos en hombres aventureros, demasiado atractivos, irresistibles y atléticos, sino en los otros, los que prometen ser más confiables y menos peligrosos.

Ya sé que es duro renunciar a los ideales, sin embargo, eso es lo que es necesario hacer  para  poder prestar atención a otros hombres menos visibles que como los diamantes en bruto son difíciles de distinguir.

El verdadero amor no siempre comienza con un enamoramiento apasionado, a veces se necesita tratar a una persona y conocerla para darse cuenta que es justo quien uno estaba buscando.

Todas las mujeres aman a sus ídolos pero ninguna logra concretar su amor, es más, la mayoría tampoco se atrevería a salir con ellos.

¿Cómo hay que hacer para no dejarse llevar por las apariencias y dejar de elegir hombres o mujeres demasiado mundanos y poco amantes de los compromisos serios?

En primer lugar saber bien qué clase de persona quiere uno ser y en segundo lugar, cómo querría verse uno en el futuro, dentro de al menos diez años.

Luego, recién cuando uno ha elegido quien quiere ser, entonces sí se estará en condiciones de fijarse objetivos claros que hagan posible que ese propósito se cumpla y  al mismo tiempo les permita ser fieles a sí mismos.

Desconfíen de quienes derrochan seducción a diestra y siniestra, porque con ellos no lograrán nada, detecten a los de bajo perfil, los tímidos, los que no quieren llamar la atención, porque esos son los que se comprometen, los que las amarán sin condiciones, los que les permitirán ser ustedes mismas.

Un aventurero,  si contrae matrimonio, nunca estará en casa, porque siempre tendrá algún compromiso que cumplir. 
Actúa con arrogancia y piensa sólo en sí mismo. Es un hombre de acción que ama el riesgo y su independencia, y a quien le importan poco sus familiares si los tiene porque prefiere estar siempre con quienes comparten sus andanzas y lo ayudan a hacer dinero.

Sus mujeres lo tienen todo menos a ellos,  permanecen al margen de sus negocios y de sus amigos influyentes y ellas terminan siendo como islas en un mar solitario, hasta que finalmente descubren que ya no lo aman, y entonces le piden el divorcio.

Malena Lede – Psicóloga