2017/02/24

La televisión, imagen de la decadencia - Psicología Malena Lede




Ya todos nos hemos acostumbrado a que los noticiosos sólo informen sobre malas noticias, que se dediquen a ventilar los escándalos de la vida privada de los famosos, a entrevistar a familiares de personas fallecidas trágicamente, o a contar con lujo de detalles los crímenes más horrendos, todo eso con la evidente intención de exacerbar el morbo colectivo y aumentar el rating.

¿Será verdad que a la gente le gusta eso? y en ese caso ¿quién es esa gente? o todo se reduce a la falta de imaginación de quienes hacen televisión que quieren ganar mucho dinero sin ningún esfuerzo?

Aparentemente nada pasa en el resto del mundo porque las noticias del exterior no existen en los noticieros, seguramente porque las agencias de información cobran muy caro, entonces nos tenemos que conformar con saber lo nefasto que ocurre en el país;  eso sí que se transmite en todos los canales  al mismo tiempo.

Ni hablar de las películas, porque es una forma de penetrar en el túnel del tiempo; pero hay que reconocer que no deja de ser una buena oportunidad para los jóvenes de conocer las películas más taquilleras que hicieron excelentes actores que ya fallecieron.

Creo que la televisión está perdiendo la batalla y que ahora es Internet el medio que se está imponiendo, porque aunque no es la panacea, es interactivo y tiene mayor margen de libertad para elegir qué ver en cualquier momento.

Con el tiempo es muy posible que Internet y la televisión se fusionen y que las programaciones se puedan elegir a toda hora.  Si quieres ver noticias de policía marcas uno, si te interesa la política marcas dos, si eres un poco más curioso y quieres saber qué pasa en el resto del mundo, marcas tres, si quieres saber si va a llover marcas cuatro, si quieres ver una película marcas cinco, etc. etc.

Mientras la calidad de la programación continúe en baja, el rating seguirá disminuyendo, porque cada vez son más los que no están dispuestos a ver cualquier cosa y porque la decadencia se extiende hasta el último canal codificado, ya que no importa cuánto pagues, te dan lo mismo en todos lados.

Como último recurso,  se recurre a los golpes más bajos, exhibiendo a cualquier hora, programas pornográficos, que incluso pueden ver los niños, porque se ignoran  las prohibiciones existentes.

Sólo parecen estar salvándose los canales de deportes y de cocina, que tienen una programación entretenida, más sana y apta para todo público.

Es una lástima porque la televisión podía haber sido el medio ideal para la realización de programas útiles para  incentivar la educación y la cultura de la gente, para crear conciencia y difundir valores y para enseñar toda clase de conocimientos  en lugar de convertirse en lo que es hoy: pura basura.

Hay que reconocer que es verdad que todo lo que el hombre produce por dinero, termina degradándose y pudriéndose.

Malena Lede - Psicóloga 

2017/02/23

El que más grita no siempre tiene razón - Psicología Malena Lede




Gritar para descargar la furia que provocan las contrariedades, es una forma de canalizar la energía, pero no siempre significa tener la razón.

Las personas que gritan cuando discuten,  están tratando de intimidar a su adversario haciendo escenas, lloran, rompen cosas y a veces hasta se auto flagelan lastimándose seriamente.

Se trata de una forma de dominio y manipulación, cuando las palabras no les parecen suficientes, y se dan cuenta de que están a punto de perder terreno y posiciones.

Los gritos no conducen a nada constructivo pero logran alterar los ánimos, generar reacciones violentas, y convertirse en un hábito difícil de cambiar.

La persona que grita pocas veces es escuchada con atención, al contrario, todos se esfuerzan en intentar entender a quien habla bajo; de modo que cuanto más bajo se hable más atención se recibirá y cuanto más se grite, lo que se diga,  menos interés provocará.

Los gritos alteran a los niños pequeños que luego adoptan el mismo hábito de sus madres o padres. 
Un adulto gritón es como un niño pequeño que intenta atraer la atención  para obtener lo que desea, pero sólo logra intimidar a los que lo rodean.

Un grito es interpretado como una orden, por lo tanto es recibido siempre con recelo y desconfianza y cuando se transforma en la forma común que tiene alguien de reaccionar,  nadie le presta atención.

A veces necesitamos estallar de alguna forma cuando nos suceden cosas que sobrepasan nuestro nivel de tolerancia, sin embargo no es necesario gritar, porque se pueden decir las cosas más hirientes hablando normalmente.

En Japón, existen empresas que disponen de un sector especial para que los empleados y ejecutivos se encierren a gritar y patalear; pueden darle puñetazos a los cuadros con las fotos de sus jefes, patear las paredes y romper cosas y luego volver a la oficina.

El deporte también es una forma de descargar tensiones, salir a correr, jugar al tennis, nadar hasta estar bien cansados.  De esa manera no se tendrá la misma energía para un enfrentamiento feroz ni para defender ninguna opinión al llegar a casa, porque lo único que se querrá hacer es sentarse a descansar.

Cuando la gente está cansada no tiene ni siquiera deseos de hablar, menos aún de generar algún motivo de disputa.

Los gritos no tienen otro valor que amedrentar, porque no llegan a convencer a nadie de nada en particular, pero pueden lograr que el más manso se convierta en una persona violenta.

Malena Lede - Psicóloga


2017/02/20

Nunca es tarde - Psicología Malena Lede




Todos los días muchos se pueden sentir atrapados en ocupaciones que son necesarias pero que resultan intrascendentes para su crecimiento personal.

 Porque es común postergarse, dejarse para lo último, no tener en cuenta esos proyectos personales que por una cosa o por otra,  tantas veces fueron dejados para más adelante.

Las cosas urgentes que hay que hacer todos los días no pueden ser el único motivo de la existencia, sin embargo la mayoría se conforma y encara estas ocupaciones  como si lo fueran.

Cuando nos conformamos con una vida rutinaria también crecen en nosotros el miedo al cambio y al riesgo de enfrentar el desafío de emprender algo nuevo.

Sin embargo,  un día pueden comenzar a experimentar una extraña sensación de vacío interior, sentirse depresivos, sin ilusiones  y con un sentimiento de fracaso por haber decidido resignarse a vivir una vida mediocre y renunciar a sus sueños.

Independientemente de la edad que se tenga, la mayoría cree que ya es tarde para realizar cualquier intento, que están demasiado cansados, que no les alcanza el tiempo, sin embargo “nunca es tarde” y todas estas son excusas que sólo sirven para frenar cualquier intento.

La vida es movimiento y si nos quedamos quietos demasiado tiempo es como si ya estuviéramos muertos.

Abandonar los sueños nos lleva a una vida sin matices que para muchos puede ser más segura pero que sin duda es mucho más aburrida.

Los desafíos son los que nos hacen sentir vivos, aún siendo mínimos, de modo que si no se atreven a realizar grandes proyectos, canalicen su creatividad en cosas pequeñas que los gratifiquen y que los hagan sentir satisfechos.

No se acostumbren a quedar bien con todos menos con ustedes mismos ni crean en las ideas erróneas de la gente mediocre que para justificar su inoperancia, piensa que nada vale la pena.

Hoy es el primer día del resto de sus vidas e Internet es la ventana al mundo que puede ser el medio para llevar a cabo sus proyectos,  sin salir de sus casas.

Malena Lede -Psicóloga