2017/06/26

EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR - Psicología Malena Lede




En 1978, dos psicólogas norteamericanas, Pauline Clance y Suzanne Imes, denominaron “síndrome del impostor” al conjunto de síntomas que padecen las personas que desempeñan tareas creativas cuando tienen éxito y creen que no se lo merecen.

Estas personas tienen pensamientos recurrentes sobre la legitimidad y el valor de su trabajo, creen haber estado perdiendo el tiempo engañando a todos y que en algún momento se descubrirá que no son ni tan inteligentes ni tan creativos sino vulgares impostores.

Esta afección se relaciona con la baja autoestima, el temor al fracaso, la desvalorización del propio trabajo y la poca confianza en sí mismo.

El hecho de contar con una vasta experiencia en lo que hacen y haber desarrollado una gran habilidad profesional, hace que no puedan evitar pensar en que lo que hacen es fácil y que cualquier otro también podría haberlo hecho, incluso mejor.

En el área creativa esta sensación es bastante común en las personas inseguras que no pueden creer que lo que hacen sea celebrado y reconocido por otros.

Es cierto que el trabajo creativo exige arriesgarse a caer desde más alto, porque como toda tarea nueva implica exponerse más que el que hace algo rutinario. Sin embargo, ese sentimiento no tiene necesariamente que resultar paralizante sino que puede servir para no “sentarse en los laureles”, estar siempre atento a los procesos que van generando y ser más flexibles con la autovaloración.

Hay que tener en cuenta que las ideas nuevas no son el resultado de la reflexión sino que suelen surgir espontáneamente sin mucho esfuerzo, lo que favorece la sensación del individuo de ser un fraude.

El trabajo creativo surge como resultado de una manera de pensar no lineal, de modo que todos podemos ser creativos principalmente en algo que nos interese.

Claro que además de ser creativos hay que perseverar, porque no siempre las ideas nuevas surgen en el momento histórico que pueden ser desarrolladas y puestas en práctica masivamente. A veces pueden pasar muchos años,  hasta que un día otra persona las retoma en el momento justo y recién entonces resultan ser un éxito.

A lo largo de la historia de la humanidad esto ha ocurrido muchas veces con los grandes genios que se adelantaron siglos a su tiempo y no pudieron ver el resultado de sus inventos.

Malena Lede - Psicóloga 

2017/06/25

LO FEMENINO Y LO MASCULINO - Psicología Malena Lede




¿Cuáles son las diferencias físicas y psicológicas de género que se consideran genéticas? Desde el punto de vista genético los hombres tienen cromosomas XY y las mujeres XX, diferencia básica que hoy puede ser aprovechada para salvar al mundo.

Las mujeres tienen dos ovarios y un útero, pueden ser fecundadas y dar a luz otro miembro de la misma especie; en tanto que los hombres tienen dos testículos y un pene que les permiten fecundar a un miembro femenino de la misma especie.

Las glándulas sexuales de hombres y mujeres producen hormonas distintas, las que dan lugar a características primarias (sexuales)  y secundarias (forma, tamaño y demás atributos que distinguen a cada sexo).

Desde el punto de vista psicológico, dado su menor tamaño y fuerza, las mujeres han utilizado su inteligencia para solucionar los problemas, y han sabido siempre conseguir sus propósitos, no con el uso de la fuerza sino con gran astucia.

Los hombres se destacan por ser más agresivos y violentos, por su espíritu guerrero y dominante y por su disposición a utilizar su fuerza para vencer a sus oponentes.

En todas las épocas y culturas, la condición femenina hizo que los hombres las sometieran y las mantuvieran bajo su dominio, evitando su acceso a la educación y a la posibilidad de su desarrollo intelectual, impidiendo su participación pública en la sociedad y limitándola a las función reproductiva y al cuidado de la prole.

En Occidente, fueron necesarias dos guerras mundiales para que las mujeres comenzaran a participar en la vida pública, estudiar y capacitarse para trabajar a la par de los hombres, recién cuando su fuerza laboral resultó imprescindible.

El avance de la mujer, que la singular inteligencia propia de su género hizo posible, le permitió equiparar a los hombres con gran eficacia en todos los ámbitos, con la ventaja de poder destacarse por su prudencia, imaginación, creatividad, compasión, decisión, firmeza, constancia y humildad; así como por su intuición, su sensibilidad y su calidez.

En un mundo todavía liderado en su mayor parte por hombres,  en el que las pasiones, la fuerza y la arrogancia son las que definen las decisiones; la mayor participación de las características genuinas femeninas es lo que se necesita para cambiarlo.

No estamos orgullosos del mundo que hemos construido y del que todos de alguna manera somos responsables, sin embargo, todavía estamos a tiempo para hacer que la realidad sea diferente, si lo femenino logra conquistar el liderazgo que necesita para participar en las decisiones.

Hoy en día ya no es necesaria la fuerza bruta para vencer al enemigo, ahora la cuestión no es vencer sino convencer con habilidad y justicia, para que todos ganemos, porque en una posible contienda bélica ninguno podrá ganar sino que todos seguramente perderemos.

Malena Lede - Psicóloga 

2017/06/24

LOS SUPERSTICIOSOS - Psicología Malena Lede




Los supersticiosos son aquellos que creen que ciertas señales u objetos de la realidad tienen el poder mágico de augurar posibles daños o tener un significado oculto más allá de lo que normalmente representan y que determinados rituales azarosos pueden preservarlos de sufrir esas posibles desgracias.

Muchos afirman no ser supersticiosos pero evitan pasar por debajo de una escalera, levantarse con el pie izquierdo, dejar la cartera en el piso, apoyar los zapatos sobre la mesa o romper un espejo.

La superstición se basa en el pensamiento mágico, porque la asociación de los acontecimientos  significativos,  no responde a la lógica sino que pertenece a la imago popular desde épocas muy remotas.

Antiguamente, la superstición era una forma de interpretar la realidad y el intento de controlarla.  Posteriormente, la ciencia fue descubriendo las causas de los fenómenos naturales y esas creencias esotéricas fueron perdiendo vigencia y en el mejor de los casos dejadas de lado.

Sin embargo, el espíritu humano, frente a las situaciones de riesgo, puede seguir recurriendo a estas creencias esotéricas que les dan una razón mágica a los hechos que le generan ansiedad y dolor.

La visión del mundo fatalista lleva a atribuir los acontecimientos  al destino de cada uno, un designio de nacimiento, algo imposible de cambiar aun utilizando activamente nuestro libre albedrío.

Esta perspectiva de la vida no deja lugar a la libertad de elección ni a la fuerza de voluntad, porque si es que todos tenemos un destino marcado de nada nos sirve esforzarnos para lograr algo.

Esta relación mágica entre una causa y su efecto no tiene ningún fundamento más que el atribuido alguna vez por alguien con la suficiente influencia grupal como para establecer una ley universal a partir de un hecho azaroso que le ocurrió a él.

El pensamiento mágico era propio del hombre primitivo que intentaba controlar la realidad con todo tipo de rituales, como por ejemplo pretender ejercer influencia sobre los fenómenos naturales, mejorar las cosechas, aumentar el caudal de lluvias o curar enfermos.

Todavía hoy, en algunas comunidades étnicas,  los chamanes o jefes de las tribus, continúan utilizando sus antiguos rituales para solucionar conflictos o curar enfermos.

En esas regiones, el poder sanador de los chamanes es utilizado por los médicos como complemento de la cura, dada la popular creencia que existe en esas comunidades en la eficacia de ese método y todos sabemos que la fe puede mover montañas.
 
Malena Lede - Psicóloga