2019/07/13

EL MIEDO A LA MUERTE - Psicóloga Malena Lede

Todos los miedos que tenemos se terminan reduciendo a un solo miedo, el miedo a la muerte física.

No sabemos qué nos espera al fin de esta vida aunque son muchos las experiencias de trascendencia de las personas que han vuelto a la vida después de haber sido declaradas fallecidas.

Cuando estamos demasiado identificados con nuestro cuerpo creemos que sólo somos un cuerpo, pero son demasiadas las pruebas que tenemos de que además tenemos un alma que trasciende la materia o sea un espíritu que nos anima.

No podemos creer que en el universo lo que sucede es por casualidad, si fuera así no se podría predecir ningún acontecimiento.  Existen leyes físicas que se cumplen y otras leyes a nivel del microcosmos que aunque todavía parecen oponerse a las primeras,  seguramente la mente humana encontrará la forma de combinarlas y  encontrar una única ley válida para explicar con una sola fórmula todo el universo.

Estamos formados por átomos y los átomos son eternos, jamás aumentan ni disminuyen, en este universo son siempre los mismos.

Nos sobreviven otros individuos con los mismos genes, por lo tanto, de algún modo también sobrevivimos nosotros.

Einstein descubrió que el tiempo y el espacio no son absolutos sino relativos o sea que cada momento ocupa un espacio.  Ese espacio existe en alguna parte, de manera que los viajes en el tiempo son posibles y siempre existiremos en alguna parte

Las estrellas y los planetas nacen, existen durante millones de años y finalmente mueren o mejor dicho se transforman en otra cosa.

En la naturaleza nada muere, todo se transforma.

Como decía Aristóteles el cuerpo es la figura y el espíritu es la forma; y la idea de Dios existe en todos los hombres de todas las culturas. .

Tenemos la intuición de la eternidad y muchos hasta tienen reminiscencias de haber vivido otras vidas.

La vida es un aprendizaje que nos sirve para ser mejores y alcanzar la paz de la conciencia.

Vivamos cada día como si fuera el último y también como si fuéramos a vivir siempre.

La paz de la conciencia nos permite liberarnos del miedo a la muerte.

2019/07/12

CAMBIAR DE PAREJA NO ES LA SOLUCIÓN - PSICOLOGA MALENA LEDE

Cuando estamos descontentos, malhumorados, irritables y nos  molestan los demás, acostumbramos a proyectar en los que nos rodean ese malestar; cuando en primer lugar, por alguna razón que desconocemos el real problema es con nosotros mismos, con lo que estamos haciendo, con lo que somos, con lo que nos gustaría ser y hacer.

Los demás son una excusa para no cambiar, porque se puede afirmar que cambiar es casi imposible.

Por eso nos convencemos que por ejemplo, si nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo, jefes, parejas etc., fueran diferentes podríamos ser más felices.

No podemos cambiar a los demás pero sí podemos cambiar nosotros mismos; y cuando lo hacemos, : los demás también cambian.

Los problemas de pareja pueden solucionarse mejorando la comunicación, hablando, diciéndose mutuamente lo que piensan, lo que quieren, lo que sienten, lo que desean.

Muchas parejas sufren sus problemas en silencio, no comparten sus estados de ánimo, sus tristezas, sus alegrías, son como dos islas, cada uno viviendo en su propio mundo y cuando se encuentran son dos desconocidos, dos personas separadas por un abismo, cada uno pensando en su propio ombligo, en su propia satisfacción, su propia felicidad, su propia vida, donde no hay lugar para el otro, o sea donde no hay lugar para el amor por el otro.

Mucho se habla sobre el amor, pero la mayor parte de la gente está centrada en sí misma, en sus necesidades, sus gustos, sus objetivos.

Amar es hacer felices a otros y eso es precisamente lo que nos puede hacer mucho más felices.

Estamos siempre exigiendo a los demás que nos amen, que nos demuestren amor, pero nosotros somos incapaces de dar amor.

Somos egocéntricos y ansiosos, podemos tenerlo todo y sin embargo vivir deseando lo que tienen los demás, estar en el lugar de ellos, vivir la vida de ellos.

A muchas parejas las unió alguna vez el amor pero terminan separadas por el odio, la venganza, la envidia, el orgullo, la impaciencia, la intolerancia.  No pueden creer que ese otro u otra que tanto amaban ahora les resulte insoportable, desagradable, odioso.

Por eso no hay que dejarse llevar por las pasiones, y aprender que hay que confiar en las relaciones más profundas, o sea aquellas que han superado la ceguera del enamoramiento que es la que impide ver la realidad tal cual es, que obnubila la razón y sólo nos permite ver lo que queremos y no lo que es.

2019/07/08

LA LIBERTAD MAL ENTENDIDA - Psicóloga Malena Lede

No somos libres DE. los compromisos contraídos, solamente somos libres PARA desarrollarnos y crecer.  O sea que no somos libres DE pero si somos libres PARA.

Cada decisión que tomamos en la vida nos compromete para siempre, luego nuestra libertad siempre estará condicionada por esas decisiones.

Queremos ser libres para tomar decisiones pero no somos capaces de responder por ellas; y volvemos a tomar otras decisiones sin tener en cuenta los compromisos de las decisiones anteriores. De esa forma la vida se convierte en un caos, y el resultado es el sufrimiento.

Ser libres significa no depender de nadie y poder resolver los problemas sin contar con ninguno, por eso no podemos agregar otro problema a un problema anterior, ni comenzar una nueva vida cuando quedaron consecuencias de una vida previa que es nuestra responsabilidad.

Una separación es una cosa seria porque destruye una familia y le quita a los hijos la oportunidad y el derecho que tienen de tener un padre y una madre unidos.

El dolor de las frustraciones amorosas se tapa con actividades, un trabajo, un estudio, otra relación con cualquiera, para evitar la soledad y para no pensar,

Se hace oídos sordos a la infelicidad de los hijos y ese desamor ocasiona conflictos que pueden provocar enfermedades, porque no olvidemos que toda enfermedad del cuerpo comienza siendo una enfermedad del alma.

Tener un hijo es fácil, hacerlo feliz es más difícil.  Se transfiere la responsabilidad de su cuidado  a otra persona que ya ha hecho lo suyo y que nunca podrá reemplazar a la madre por más eficiente y amorosa que sea.

Los niños desean tener a su propia familia y estar con los suyos y no sentirse un objeto que hay que depositar en algún lado porque molesta y parece estar de más.

Cuando se ha fracasado en una relación,  es muy alta la probabilidad de repetir historias ya que siempre nos involucramos con personas con ciertos rasgos de personalidad similares de alguna forma.

Estamos destinados a cometer siempre los mismos errores por eso hay que ser precavido y no confiar demasiado en otras eventuales relaciones; ya que ser  maduro implica hacerse cargo de los compromisos asumidos libremente y ser capaz de responder adecuadamente como adultos.

Si hay una separación, se puede tener otra relación por supuesto pero siendo discretos,  priorizando la relación con los familiares que ayudan y con los hijos..

Los hijos aprenden de sus padres de modo que seguramente harán lo mismo que ellos cuando sea mayor.  Es probable que si han sufrido experiencias de abandono no se hagan cargo de las relaciones que elijan ni de los hijos que tengan porque creerán que está bien porque eso es lo que hicieron sus padres y como resultado sólo sufrirán.

Aprendamos a ser más generosos y seamos capaces de dar buenos ejemplos si es que queremos que nuestros hijos sean más felices y que el mundo en que vivimos sea mejor.