2017/01/18

Relación entre el cáncer y el hombre de hoy - Psicología Malena Lede




El cáncer es una enfermedad que todos tememos, sin embargo expresa la característica de la ideología humana colectiva imperante en esta época, las ansias de expansión ilimitada y seguir los propios intereses sin importar las necesidades a nivel colectivo.

Las células sanas trabajan toda la vida para mantener saludable al organismo que las contiene hasta que un día, tal como hacen los seres humanos, deciden dejar de obedecer órdenes, ser libres, 
independientes y  hacer lo que quieren.

Logran por fin someter al organismo a la satisfacción de sus propios intereses y trabajar sólo para sí mismas hasta que se dan cuenta que sacrificando al todo y utilizándolo para su propios fines, ellas también mueren, que su emancipación sólo tiene éxito mientras el individuo vive pero que fracasa cuando éste desaparece.

Las células cancerosas en un organismo y el individuo en su sociedad  luchan por su autonomía y progreso, sin darse cuenta de cuánto se necesitan mutuamente.

Como la célula cancerosa, el crecimiento y desarrollo humano cada vez es más rápido; nos podemos comunicar con facilidad con todo el mundo pero falla la comunicación con nuestras parejas y con nuestros hijos; el único objetivo válido para el hombre es el progreso, lo mismo que el cáncer, padece de una miopía mayúscula para darse cuenta que el progreso indefinido nos conducirá a todos a la destrucción del planeta.

El cáncer nos está mostrando que somos exactamente como él: un cáncer para el mundo que nos rodea.

El individualismo y el aislamiento no permite tomar conciencia que solamente formamos parte de un todo; que es una ilusión del Ego hacer algo por sí solos y  que todos necesitamos a los demás y a nuestro entorno  para existir.

El Ego se defiende porque teme perderse en la unidad con el todo y aspira a cumplir objetivos personales de progreso; pero el progreso como objetivo es absurdo.  El verdadero progreso humano es la transformación espiritual, no más de lo mismo.

Mientras persigamos nuestros propios objetivos de progreso,  seguiremos comportándonos como la célula del cáncer que quiere hacer la suya aislada del resto sin saber que si gana no será una victoria sino un fracaso.

El amor es el camino, el amor al otro como a uno mismo.  El símbolo del amor es el corazón, único órgano que nunca padece de cáncer.

Malena Lede – Psicología Malena Lede

Fuente: “La enfermedad como camino” – Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke.

2017/01/16

Las Crisis - Psicología Malena Lede




Todo cambio significativo en la vida produce una crisis.  La crisis es una  ruptura de lo existente, un quiebre, una encrucijada, que obliga a replantearse nuevamente todo.

La mayoría trata de evitar las crisis por temor al cambio, por eso, no se atreven a arriesgar nada, siguen haciendo siempre lo mismo, sin motivación alguna y sin ganas, acomodados a una rutina que los aliena y hasta los mata.

Pero las crisis son inevitables y constituyen duras pruebas de la que podemos aprender y salir fortalecidos.

El miedo al cambio ensombrece la vida y las desventuras pueden ser vividas como castigos.

Las crisis sin embargo, incluso si nos desvían del camino planeado y nos entregamos a las cosas como vienen, son las que nos van señalando el sentido de nuestra existencia. 

Una crisis es una luz que nos permite ver una nueva oportunidad de crecimiento y nos obliga a cambiar de rumbo.

Es el momento de reflexión que necesitamos para vislumbrar el nuevo sentido de nuestra existencia.
Solamente cuando tocamos fondo es cuando podemos tomar impulso para salir adelante.

Cada uno de nosotros puede darle muchos sentidos a su existencia; porque la vida se juega todos los días y nadie tiene todo lo que desea.  Tampoco hay garantías y la incertidumbre de tener que superar muchas pruebas.

Las pruebas nos sirven para aprender y no hay que desfallecer porque  si elegimos siempre lo bueno y lo mejor, la lucha vale la pena.

El cumplimiento de nuestra misión en esta Tierra se va descubriendo con el paso del tiempo al final del camino, qué es lo que le pude dar yo a la vida y  cuál fue mi huella.

No es tanto lo que hice para mí sino todo lo que tuve oportunidad de hacer para los demás.

Descubrimos así que la vida se recibe para darla o sea que es un legado para la humanidad.

Creer en la vida es una necesidad primaria.

Malena Lede – Psicóloga
Fuente: Programa televisivo “Biblia Diálogo Vigente” – Canal Orbe, entrevista realizada por Marcelo Figueroa al ex Cardenal Jorge Mario Bergoglio y al Rabino Abraham Skorka, de la comunidad Benei Tikvá.

2017/01/15

Mi novio es alcohólico ¿Qué hago? - Psicología Malena Lede




Una adicción es un hábito muy arraigado que sirve para calmar la ansiedad, que puede ser la adicción a la bebida, a la comida, a las drogas, al cigarrillo, a los dulces, etc.

Un hábito es una conducta aprendida en épocas tempranas de la vida; cuanto más antiguo sea su origen más difícil será erradicarlo.

Según Sigmund Freud, las fijaciones emocionales producidas en etapas  tempranas del desarrollo, tanto por exceso de frustración como de gratificación;   causan serios traumas que posteriormente pueden influir en la conducta cada vez que las circunstancias las recrean.

La fijación une la libido a personas o imágenes, reproduce esa forma de satisfacción y de esa manera queda organizada según la característica de la fase evolutiva correspondiente.

El alcohólico, tomará exageradamente cada vez que se le presente la oportunidad y también lo hará siempre que no pueda controlar su ansiedad; y el obeso se comportará igual con la comida.

Por ejemplo, el hábito de la bebida se adquiere en la etapa más temprana del desarrollo psicosexual, que es la etapa oral o de la lactancia.  Si el niño ha sufrido una fijación en esa etapa, le causará un trauma, y trasladará esa necesidad frustrada o ese excesivo hábito de gratificación oral, al presente, creando una adicción a la bebida, al cigarro o a la comida.

Cualquier adicción adquirida en esta etapa no tiene cura, sin embargo, los individuos se pueden recuperar siempre que lo deseen y que cuenten con el apoyo terapéutico permanente de un grupo que los sostengan.

Cabe destacar que el término sexualidad para Freud no se reduce sólo al impulso sexual sino que representa todo impulso que tiene su origen en un estado de tensión  que tiende al organismo hacia un fin, que es suprimir ese estado de la fuente pulsional.

La teoría psicoanalítica clasifica las fases del desarrollo psicosexual según la zona del cuerpo susceptible de provocar excitación sexual o sea, tensión pulsional.

La etapa oral: (desde el nacimiento hasta los dos años) el placer está ligado particularmente a la excitación de la cavidad bucal y los labios que participan en la alimentación.

La etapa sádica anal: (desde los dos hasta los cuatro años) ligado a la satisfacción anal de retención y expulsión de las heces.

La etapa fálica: (desde los tres a los cinco años) las pulsiones parciales se unifican y concentran en los órganos genitales.

La latencia: (desde los 5 o 6 años hasta el comienzo de la pubertad) representa la etapa de detención de la actividad sexual.

La genitalidad: (a partir de la pubertad)  la unión sexual que incluye la ternura y el amor, que pone la pulsión sexual al servicio de la reproducción y establece un lazo afectivo que sobrevive a la satisfacción genital.

No se puede discriminar a un adicto pero se debe saber que si no está dispuesto a recuperarse de su adicción mantener una relación con él será riesgosa, dolorosa y muy difícil.

El adicto debe querer rehabilitarse y aceptar recibir el apoyo terapéutico adecuado, porque a él sólo le resultará casi imposible y porque ante cualquier dificultad tenderá a volver a sus viejos hábitos.

Malena Lede – Psicóloga
Fuente: “Diccionario de Psicoanálisis” de Laplanche y Pontalís.