2009/09/15

Vidas y Vueltas - Capítulo XVIII - Niza





La ruta a Niza les resultó a todos increíble, y para Martha resultó ser lo más espectacular del viaje. Se trata de un viaducto de gran altura que atraviesa la zona montañosa por medio de 176 túneles. Debajo hay gran cantidad de casas construidas sobre terrazas, desde la cima de las montañas hasta el mar, entre las piedras y la densa vegetación muy verde.

La autopista pasa por la ciudad de Génova y su importante puerto. Desde allí, en otras épocas partieron muchos emigrantes en busca de una mejor forma de vida en otras partes del mundo.

Curiosamente la frontera con Francia se encuentra en la mitad de un túnel a dos mil metros de altura.

Hay una gran diferencia después de la frontera, los túneles están mejor cuidados, son de tres manos, y tienen una magnífica iluminación.

Niza es una ciudad muy elegante con una edificación de color pompeyano y muy señorial. Cerca del mar se ha respetado la arquitectua antigua, los palacetes son bajos y muy uniformes y las calles están arboladas.

Hicieron la excursión a Montecarlo y a Mónaco. La Costa Azul es una sucesión ininterrumpida de casas, hoteles, mansiones, frente a la costanera y el puerto está repleto de lujosos yates.

Existen tres caminos costeros para llegar a Montecarlo, la primer cornisa, la segunda y la tercera, de acuerdo a su altura, siendo la primera la más baja.

El bus tomó la segunda cornisa y comenzó a subir por un camino muy sinuoso.

Los pasajeros bajaron en Eze, un pueblo donde se encuentran fábricas de perfumes, jabones y cremas de casi todas las marcas. Visitaron una de ellas y casi todos se llevaron algo.

Luego siguieron viaje hacia el Principado de Mónaco que es la parte antigua de Montecarlo. En este pequeño paraíso, se encuentra el palacio de la familia Grimaldi; la catedral donde se casó Grace Nelly y el príncipe Rainiero, donde ahora descansan sus restos, y otras muchas residencias donde viven antiguas familias de la nobleza.

Mónaco está en la cima de un promontorio de rocas que se asemeja a una isla pero es una pequeña península conectada con la costa de Montecarlo, que representa la parte nueva del principado de Mónaco.

El bus estacionó abajo, en un estacionamiento subterráneo y los turistas utilizaron escaleras mecánicas y ascensores para acceder a la plaza de Mónaco.

El lugar estaba impecable y la iluminación era perfecta. Las callejuelas de Mónaco son increíbles, como salidas de un cuento de hadas, muy elegantes y prolijas. Hay negocios, restaurantes y edificaciones antiguas de fechadas coloridas. Las calles están iluminadas con arañas de caireles, que lucen primorosas e irreales.

Finalmente llegaron hasta la explanada del palacio de la familia real, un edificio antiguo que se ha ido agrandando a través de los años con magníficos jardines que bajan hasta el mar.

La ciudad de Montecarlo está ubicada frente a Mónaco y desde allí pudieron apreciar el espectacular panorama que brinda la Costa Azul.
Esta bahía es el final de una alta colina tapizada de construcciones modernas donde parecería que no queda un solo espacio libre, tal es la aglomeración de edificios.

Desde la costanera frente al mar se podía ver la hermosa bahía y el enorme peñasco donde se encuentra el palacio de Mónaco.

Subieron por una escalinata bordeada de frondosa vegetación y una vez arriba se encontraron con una gran plaza arbolada llena de flores, tapizada de césped increíblemente verde.

Alrededor de la plaza están el Casino Viejo, el Grand Hotel y el Casino nuevo; y también una pequeña galería con negocios y el Café de París.

Se podía respirar un aire elegante y refinado donde parecía que no haber lugar para otras cosas que no sean estéticas, mientras tanto, lentamente, comenzaban a encenderse las luces de la ciudad y todo parecía aún más bello

La fabulosa excursión había terminado y al día siguiente regresaron a Londres por vía aérea.


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