2011/04/28

La Memoria a Corto Plazo




Un recuerdo reciente parece no ocupar un lugar fijo en el cerebro, por lo menos eso es lo que revelan las investigaciones sobre este tema.

Para estos recuerdos inmediatos, el cerebro utiliza, la denominada memoria de trabajo, que es aquella que se encarga de la información visual-espacial, aunque si el tema es de mucho interés para la persona puede ocupar un lugar en la memoria a largo plazo que parece tener una capacidad casi ilimitada.

La memoria reciente, o de trabajo, se desvanece rápidamente si se abandona su contenido. Sin embargo, es de extrema utilidad, ya que permite tener conciencia del momento presente, hacer un cálculo mental o una deducción lógica, entender el lenguaje o planificar una tarea.

Cuando la memoria de trabajo sufre alguna lesión o está disminuida por algún motivo, el individuo no puede realizar varias tareas en forma simultánea.  En esos casos, la memoria a largo plazo se mantiene intacta pero mientras tanto a ese mismo sujeto le resulta difícil recordar un número de dos cifras o hablar de corrido.

Hasta la década de los años setenta se creía que la memoria a corto plazo sólo podía procesar una cosa por vez, pero esa idea cambió cuando dos investigadores, Alan Baddelei y Gram. Hitch, propusieron un nuevo modelo de funcionamiento de la memoria de trabajo, en el que afirmaban que esta memoria otorga la posibilidad de hacer dos cosas diferentes al mismo tiempo.

Las pruebas demostraron que la mayoría podía sumar dos cifras y a la vez memorizar una cadena de palabras, es decir que efectivamente podían procesar dos cosas distintas.

En cambio, dos tareas del mismo tipo, la memoria de trabajo no las podía realizar, debido a que la memoria inmediata está formada por distintos componentes que se almacenan en forma independiente  pero con una capacidad que se agota rápidamente.  Esta capacidad podría estar localizada en la corteza prefrontal, sin embargo, los conocimientos actuales parecen mostrar que esta memoria efímera surgiría en forma nueva debido a la actividad coordinada de distintas zonas cerebrales.

Bradley Postle, de la Universidad de Winsconsin-Madison, en 2006, propuso una nueva teoría sobre la memoria de trabajo.  Según esta propuesta esta memoria estaría compuesta de incontables unidades, cada una con una determinada forma de información.

Los experimentos muestran que la corteza prefrontal no registra cambios según la información que recibe el sujeto del experimento, pero en cambio sí se produce una reacción en determinadas zonas profundas del cerebro que participaron en el proceso de percepción de los estímulos.

Distintas investigaciones posteriores llegaron a la misma conclusión y coinciden en afirmar que la intervención de la corteza prefrontal se relaciona más con la atención que con la memoria.

De manera que es posible que la corteza prefrontal solamente seleccione lo que se mantiene a corto plazo y que diferentes regiones de la parte posterior del cerebro se encarguen de memorizarlo, áreas que también tienen la tarea de percibir los diferentes estímulos.

Según es el tipo de información, determinadas zonas cerebrales tendrían a su cargo la memorización junto con regiones cerebrales que forman parte de la percepción.

La corteza prefrontal no desempeña ningún rol de almacenaje sino que parece ser una especie de filtro. Por lo tanto, la memoria de trabajo surge como resultado de la interacción entre la corteza prefrontal y las áreas de la percepción y no se puede reducir a una sola región del cerebro la memoria inmediata.

El cerebro no actúa como un ordenador con un procesador central y una memoria fija, más bien actúa mediante redes neuronales flexibles, capaces de coordinarse en forma temporal para realizar determinadas funciones mentales.

Fuente: “Mente y Cerebro”, Investigación y Ciencia, “Recuerdos Efímeros”, Christian Wolf, No.42/2010.

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