2012/09/10

Obesidad Infantil




La obesidad infantil es un fenómeno característico de esta época,  que aumenta día a día.

Los motivos del incremento de este flagelo son principalmente los nuevos hábitos en la alimentación y el estilo de vida sedentaria que llevan los menores.

La comida “chatarra” es la que adoran los chicos, por razones obvias.  Se trata de hidratos de carbono de alto nivel calórico, como las papas fritas, la carne procesada de las hamburghesas, los panes con mucha miga, las gaseosas y los dulces; porque tanto la grasa, como la sal y el azúcar son sustancias adictivas que impulsan a comer de más.

Hoy en día existen decenas de marcas de chocolates y golosinas de todas clases envueltos en atractivos paquetes de colores con dulces y papas fritas al alcance de todos los chicos y aunque su costo no es precisamente barato, en el mercado resulta lo más económico,  porque satisfacen y tienen la ventaja de gozar de la aceptación de la mayoría de los niños.

Estos menúes habituales, también se ven en las casas, donde también abundan las pastas y escasean las verduras,  porque por lo general los niños las rechazan.

La falta de tiempo para cocinar también juega en contra de la comida saludable, ya que preparar una comida sana y nutritiva exige una preparación más compleja.

Antiguamente, para nuestras abuelas, cocinar era un pasatiempo creativo, ahora, todo se compra hecho, incluso la comida puede venir preparada y refrigerada para consumir en cualquier momento.

La comida industrializada está mucho más condimentada y tiene más sal, simplemente porque favorece su conservación.

Actualmente es difícil sustraerse a la tentación de llamar un “delivery”, que ofrece la comodidad de no tener que preparar la cena o el almuerzo, por una no muy   significativa diferencia de costo.

Los niños que viven en departamentos, se pasan muchas horas sentados viendo televisión,  y una vez que suben de peso se vuelven más perezosos y no desean practicar ningún deporte.

Los que investigan sobre el fenómeno de la obesidad, predicen que en los próximos años el porcentaje de personas excedidas de peso en el mundo  aumentará sensiblemente.

Los niños con sobrepeso deben ser controlados por el médico pediatra, porque su trastorno puede tener una base genética y porque también pueden existir antecedentes hereditarios de colesterol alto, diabetes, etc.

El médico pediatra es el que tiene que realizar un control personal, preventivo y predictivo del niño con exceso de peso; porque aunque sus genes no se puedan modificar, lo que sí se pueden cambiar son sus hábitos alimenticios, y su tendencia al sedentarismo, motivándolo a realizar un deporte de su agrado, que le servirá no sólo para volver a su peso normal sino también para aprender a relacionarse socialmente, ya que los niños obesos suelen ser discriminados por sus compañeros de colegio.

El problema de un niño obeso no es de él solamente, sino de su grupo familiar, que generalmente también sufre de sobrepeso y tiene los mismos hábitos de comportamiento y de consumo.  

De modo que si se pretende un cambio de conducta que lleve a un niño a bajar de peso, ésta indicación deberá extenderse a toda la familia.

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