2012/11/06

Ventaja de los errores en el aprendizaje




Es bien sabido que se aprende mucho más de los errores que de los aciertos, pero ahora esta afirmación tiene un fundamento científico que la demuestra.

Los estudios realizados por los psicólogos Nate Kornell, Matthew Hays y Robert Bjork,  revelan que los errores no se aprenden, lo que se aprende es la información correcta que corresponde a los interrogantes que no se supieron responder.

Por esta razón, es conveniente que los estudiantes realicen un examen previo sobre un tema antes de estudiarlo, contestando lo que les parece, porque lo recordarán mejor y por mucho más tiempo que si estudian primero y luego dan el examen.

Esta técnica no se limita al ámbito educativo sino que sirve para cualquier clase de información que se desea aprender y recordar.

Sin embargo, a pesar de estas pruebas contundentes, todavía los maestros y los profesores de casi todas las instituciones educativas, insisten en que los alumnos no cometan errores y solamente los premian cuando responden correctamente.

Una técnica útil para el aprendizaje es convertir en preguntas los títulos de los capítulos de los libros e intentar contestarlas sin haberlos leído.  De esta forma esa información se aprenderá mejor y se recordará mucho más tiempo.

Al esforzarse por dar cualquier respuesta antes de estudiar un tema, el estudiante tiene voluntariamente que prestar más atención y esa parece ser la clave del aprendizaje.

Si se trata de información científica compleja, lo que se aconseja es arriesgarse a contestar cualquier cosa utilizando la imaginación, aunque luego se compruebe que es un grosero error.

Los exámenes de evaluación, tienen un efecto beneficioso, porque permiten recordar los conocimientos adquiridos en mayor proporción que el estudio continuado, por este motivo el examen representa una estrategia ventajosa para el aprendizaje.

Estas investigaciones deberían ser aprovechadas por los docentes, aplicando estos resultados en la práctica, atreviéndose a incentivar a sus alumnos a preguntarse y responderse sobre cualquier tema antes de estudiarlo.

Los antiguos métodos de enseñanza no han variado mucho a pesar del tiempo transcurrido.  Muchos profesores desalientan a los alumnos que se atreven a preguntar sobre los temas nuevos que explican, con la excusa que aún no lo conocen, impidiendo de esta manera que los estudiantes se interesen y se involucren con los nuevos conocimientos y que hagan alguna relación.

Sin embargo, es bien sabido que la tarea científica y los descubrimientos tienen como base principal la capacidad humana de relacionar los conocimientos unos con otros y de satisfacer su curiosidad.

Fuente: “Mente y Cerebro”; No.54/2012; “Ventajas de los yerros”; Henry L. Roediger III y Bridgid Finn.  

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