2013/08/27

La empatía y las neuronas espejo


Comprender al otro parece ser una capacidad que depende del buen funcionamiento neuronal.

El descubrimiento de la Neurociencia sobre esta función de las neuronas espejos es uno de los más importantes de los últimos años, ya que se relacionan con las habilidades de la mente, con el aprendizaje por imitación, con el lenguaje y también con las posibles causas orgánicas del autismo.

Como la mayoría de los descubrimientos se dio por casualidad, cuando los científicos estaban observando qué región del cerebro se activaba en monos macacos cuando tomaban los alimentos que tenían a su alcance; y no sólo eso, lo más espectacular fue estos animales también mostraban la misma actividad cerebral cuando veían a los científicos hacer lo mismo.

De esa manera se pudo inferir que las neuronas espejos reflejan la acción y la intención de otro.

Por lo tanto, las neuronas espejo tienen la capacidad de activarse con cada conducta y cada vez que esa conducta es actuada por otro; o sea que tienen el poder de imitar acciones.

En los humanos, estas neuronas tienen mucha importancia en el comportamiento social, porque están asociadas a la empatía y a la imitación.

La empatía es la capacidad de comprender emocionalmente a otro y de ponerse en su lugar.

Los científicos también han demostrado que la mujer tiene un mayor número de neuronas espejos que se activan al ver el comportamiento de otros, que los hombres.

La capacidad de imitación es fundamental en el aprendizaje y además, en esta época de individualismo extremo que estamos viviendo, han adquirido mayor importancia.

Las neuronas espejos tienen a su cargo la tarea de enviar señales a los músculos para mover todo el cuerpo y nos permiten comprender los sentimientos y las intenciones de otro.

Antiguamente se creía que en la acción y la percepción intervenían neuronas diferentes, sin embargo este hallazgo confirma que dichas funciones son posibles gracias a la misma célula.

Tanto un rostro sonriente como uno triste tienden a ser imitados por otros y provocan los mismos sentimientos, lo que permite inferir que estamos programados para contagiarnos los estados de ánimo y nos advierte de lo importante que puede ser evitar socializar con personas negativas.

Del mismo modo se puede confirmar la influencia negativa que pueden tener las escenas de violencia, los crímenes y los actos perversos que los jóvenes pueden ver fácilmente por televisión.

Por supuesto que los seres humanos saben desde hace mucho tiempo por experiencia, la influencia que pueden ejercer unas personas sobre otras, para arrastrar a otros a cometer delitos y la importancia que tiene la conducta de los padres en la educación de sus hijos.

La diferencia es que ahora se conoce la base biológica de este fenómeno tal vez esta característica pueda ser utilizada como herramienta para tratar ciertas conductas patológicas.

Malena

Fuente: “LNR”; 02/2011; “El reflejo de los otros”; Gabriela Navarra.

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