2013/08/01

La Monogamia


Monógamo significa etimológicamente: matrimonio único, o sea casado con una sola persona o casado una sola vez.

La monogamia es la estructura familiar que adopta la cultura que prohíbe la pluralidad de los cónyuges.

La sociedad occidental se caracteriza por considerar a la monogamia como la forma de relación de pareja natural, moral y legítima, que puede estar basada en el amor romántico y también en el afecto, la mutua atracción física, la compatibilidad de caracteres, la simpatía, los gustos y los proyectos comunes.

En épocas prehistóricas se supone que la reproducción humana era como la de los animales, o sea respetando los ciclos naturales de acoplamiento.

Cuando la raza humana superó la etapa nómada, de cazadores y recolectores, la posibilidad de cultivar y cosechar productos y de criar animales le permitió crear asentamientos y adoptar el estilo de vida sedentario.

El sedentarismo hizo posible la creación de comunidades más numerosas y la unión de una pareja se convirtió en una alianza matrimonial que tuvo como mayor motivo un sentido de supervivencia, porque era una forma de favorecer el intercambio entre distintos grupos. Levy Strauss, conocido antropólogo de campo, trató de demostrar que la estructura elemental del parentesco no era la familia nuclear sino la relación de intercambio entre dos familias.

De esa manera se fue construyendo el concepto de propiedad privada a partir de la apropiación de los territorios, de la acumulación de bienes y la negociación de los productos.

El matrimonio garantizaba tanto la crianza de los hijos como el intercambio de bienes y el destino futuro de los patrimonios.

Por lo general, hasta hace relativamente poco tiempo, en muchas sociedades tanto orientales como occidentales, los vínculos matrimoniales eran arreglados por las familias y esas uniones, aparentemente, resultaban satisfactorias y duraban muchos años.

El rol de la mujer en la sociedad era pasivo y su actividad esencial era el cuidado del hogar y de los hijos, debiendo postergar cualquier otro interés que tuviera, en función al estilo de vida que existía, que tampoco le permitía recibir la misma educación que lograban los hombres.

Las mujeres no podían votar ni tomar decisiones y prácticamente tenían los mismos derechos que los niños.

En cuanto a los hombres, no era demasiado cuestionable si tenía relaciones extramatrimoniales e inclusive otros hijos aunque éstos no estuvieran protegidos por la ley y se consideraran en la sociedad bastardos sin derecho a ninguna herencia.

El poder de los hombres sobre las mujeres prevaleció gracias a su diferencia anatómica y psicológica, o sea contar con una estructura de mayor tamaño y más fuerza y una mayor disposición para enfrentar situaciones de violencia a diferencia de las mujeres, con un cuerpo más pequeño y mayor sensibilidad emocional para las relaciones y la crianza de los hijos; lo que permitió al hombre ocupar desde un principio un rol protagónico en la sociedad y a la mujer el de dueña de casa.

Una investigación realizada por el antropólogo norteamericano George Murdock (1897-1985) - licenciado en Historia de América, con estudios de antropología en la Universidad de Yale y famoso por sus investigaciones etnológicas de campo - en 238 sociedades diferentes, mostró que solamente en 43 de ellas los habitantes eran monógamos.

Murdock consideraba que las sociedades registraban a través de su historia, cambios en las reglas de residencia, cambios en su desarrollo y cambios adaptativos en el parentesco.

Si extrapolamos las conclusiones alcanzadas en investigaciones con animales sobre la monogamia, un estudio realizado en Estados Unidos mediante manipulación genética, con dos especies de ratones, que fue publicado en la Revista Nature, reveló que su comportamiento sexual polígamo depende de un gen, lo que, salvando las distancias, podría explicar por qué no todos los seres humanos son monógamos.

En la actualidad, los fracasos matrimoniales han producido en muchas personas la pérdida de la credibilidad en las relaciones legalizadas que las lleva a establecer vínculos de menor compromiso, pero que a la vez las obligan a transitar de una relación a otra, con la esperanza consciente o inconsciente de poder concretar una relación monógama.

La menor intención de contraer compromisos de pareja a largo plazo, ha contribuido a crear una sociedad fragmentada, con individuos de ambos sexos que han renunciado a su necesidad de pertenencia y ha elegido el aislamiento, sin una familia propia ni hijos. Puede ser que esa sea una de las causas del aumento de casos de depresión, de la alienación del ser humano, y del mayor consumo de drogas adictivas, que se ha hecho común en esta época.

El hombre construye la realidad, también se construye a sí mismo y a su modo de relacionarse con los demás, creando de esta manera nuevos mundos a través de la historia; pero ahora, más que nunca, está dejando atrás a una numerosa muchedumbre que no se adapta.

Malena

Fuente: Enciclopedia Británica;
Esquemas de las Culturas del mundo (1954), George Murdock.
Revista "Nature"
"La construcción social de la realidad", Berger y Luckmann.
Levi Strauss, "Las estructuras elementales del parentesco"

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Recuerda escribir tu nombre o apodo que te identifique.
Consultas anónimas no serán respondidas.
Gracias por participar de este espacio!