2015/04/20

El Carácter Anal - Psicología Malena Lede





Para Sigmund Freud, existe una relación entre el carácter de una persona y las particularidades de ciertos órganos, como la zona anal, cuando esas funciones somáticas presentaron singularidades durante la infancia.

Estas personas suelen presentar con regularidad tres características comunes en su comportamiento: la tenacidad y la obsesión por el orden y el desmedido interés por el dinero.

La cualidad de ordenado incluye la pulcritud, la escrupulosidad y el cumplimiento de las obligaciones. 

El interés por el dinero puede llegar hasta la avaricia;  y la tenacidad se puede convertir en obstinación con tendencia vengativa y rasgos iracundos.  Estas dos últimas características  constituyen los rasgos más constantes del carácter anal.

El análisis de la infancia de estas personas muestra que demoraron más de lo normal en controlar los esfínteres y que posteriormente continuaron sufriendo algunos fracasos tardíos de falta de control de esa función.

Algunos niños confiesan que sentían un inusual placer al retener la defecación, lo que permite deducir una fijación anal en su posterior constitución sexual congénita.

El instinto sexual humano es muy complejo y surge de distintos instintos parciales.

El estímulo de las zonas erógenas, como la boca, el ano, el extremo del conducto uretral y los genitales contribuyen a la excitación sexual, aunque no todos estos estímulos tienen el mismo destino ni permanecen igual en todos los momentos de la vida, ya que sólo algunos continúan aportando placer a la vida sexual mientras otros son derivados hacia otros fines socialmente aceptables, proceso que Freud denomina sublimación.

El orden, el interés por el dinero y la tenacidad son las reacciones contra la tendencia hacia lo sucio y perturbador y constituyen las consecuencias más directas de la sublimación del instinto anal.

Durante el período de latencia, o sea desde los cinco a los once años surgen como reacción a estas excitaciones, la moral y los sentimientos de pudor y  repugnancia, que luego pueden bloquear los instintos sexuales.

El amor al dinero y la defecación se relacionan con el estreñimiento, que suele ser frecuente en personas nerviosas.  Al respecto, el psicoanálisis ha demostrado que trayendo a la conciencia esta relación se logra la desaparición de este síntoma.

En las formas más primitivas de pensamiento, en comunidades arcaicas, en los cuentos, en los mitos, en la superstición, en el sueño y en la neurosis, el dinero aparece estrechamente vinculado a lo sucio.

El oro del diablo se transforma en estiércol; la superstición relaciona la defecación con el descubrimiento de un tesoro y entre los babilonios el oro era considerado el estiércol del infierno.

El interés erótico por la defecación desaparece después de la infancia, surgiendo en su lugar el interés por el dinero. 

Los rasgos de carácter derivan de los instintos primitivos, de la sublimación de esos instintos o de las reacciones contra ellos.

Malena

Fuente: Sigmund Freud; “Obras Completas”; Tomo II; “El carácter y el erotismo anal”

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