2015/04/07

Carl Gustav Jung. Qué nos enseñan los sueños.



Los sueños representan una continuidad de la conciencia, una continuidad hacia el pasado, ya que provienen de impresiones, pensamientos o estados anímicos vividos durante el día o los días anteriores; y una continuidad hacia adelante, porque algunos de ellos producen notables efectos sobre la vida mental consciente de los sujetos.

La mayoría de los sueños los olvidamos, otros apenas los recordamos y muy pocos se pueden reproducir con exactitud.

Contrariamente al pensamiento consciente, los sueños suelen ser fantásticos y tan alejados de lo que conocemos como real que resultan absurdos; sin embargo pueden tener un significado y un sentido propio.

Un sujeto puede no ser capaz de entender intelectualmente su sueño pero tampoco puede explicar los fenómenos religiosos y sin embargo éstos pueden influir, guiar y hasta orientar su vida

Para poder analizar un sueño, como con cualquier otro proceso mental,  hay que considerar en primer lugar, los sucesos psíquicos que lo han precedido anteriormente, lo que revelará un sentido y un alcance propio; pero como esto no es suficiente, se deberá utilizar el método de las asociaciones libres relacionando la parte de la historia personal del sujeto que se refiere al contenido del sueño; o sea encontrar su causa y su finalidad.

Como dice Freud, interpretamos el sueño y vemos que éste revela un deseo sexual anterior insatisfecho que en el sueño aparece en forma simbólica en lugar de una imagen sexual clara.

Para Freud, las imágenes simbólicas tienen la intención de mitigar los sentimientos de culpa, ya que los pensamientos y la conciencia moral son incompatibles.

La moral sexual representa desde el punto de vista psicológico un factor importante para los seres humanos. Las comunidades primitivas solían tener con frecuencia reglas sexuales muy severas y la sexualidad podía hasta considerarse un asunto sagrado.

Freud reduce el significado de los sueños a la existencia de la necesidad de satisfacer un deseo reprimido.  Pero para Jung, el determinismo sexual de Freud está incompleto.

Jung relaciona el contenido de los sueños con la mitología, con el arte y con todo el residuo arcaico de la historia del desarrollo filogenético humano.

Freud explica que los sueños penosos son consecuencia del fracaso del simbolismo de la censura que no pudo impedir la emoción dolorosa y mantiene su concepción del sueño como la realización de deseos.

Jung dice que es cierto que el sueño tiene una función biológica compensadora y que protege el descanso disfrazado de símbolos,  pero también lo puede interrumpir según la intensidad de su contenido y cuando su función lo exige.

El sueño tiene una función prospectiva anticipatoria, pero no en el sentido profético sino en la capacidad de resolver problemas o de elaborar conjeturas que a veces superan a las conjeturas que se hacen en estado consciente.

Para Jung, la función prospectiva del sueño es la característica esencial del sueño y concluye diciendo que la función reductora del sueño es actualizar esencialmente deseos sexuales infantiles reprimidos (Freud); de voluntad de poder infantil (Adler) y de un residuo arcaico y colectivo de sentimientos, pensamientos e instintos.

Jung pudo constatar que los fenómenos telepáticos influyen en los sueños, particularmente en una misma familia.  No puede negar la existencia de casualidades demasiado increíbles que por supuesto no atribuye a nada sobrenatural sino que considera que se trata de hechos que aún permanecen inaccesibles para nuestro actual entendimiento.

Malena
Fuente: “Los complejos y el inconsciente”; Carl G. Jung.

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