2015/08/02

El Yo y el Ello - Lo consciente y lo inconsciente - Psicología Malena Lede



La hipótesis básica del Psicoanálisis es diferenciar la psique en consciente e inconsciente, lo que permite entender la patología de los procesos anímicos.

Desde esta perspectiva, la conciencia es sólo una cualidad de lo psíquico y no la esencia, que puede incluir a otras cualidades y también faltar del todo.

Esta afirmación sobre lo inconsciente, según Freud, ha sido rechazada por inconcebible, por personas que no saben nada de fenómenos como la hipnosis y los sueños.

La conciencia es la percepción de lo inmediato, un estado absolutamente transitorio, que puede volver nuevamente a la conciencia fácilmente, o considerarse “latente”, “inconsciente” o “capaz de conciencia”.

A través del estudio de la dinámica psíquica, el Psicoanálisis ha descubierto que existen procesos o representaciones psíquicas de gran energía, que sin llegar a ser conscientes pueden provocar distintas consecuencias en la vida anímica por oponerse a ellas cierta fuerzas energéticas; y algunas, hacerse conscientes como si fueran nuevas representaciones.

Mediante el Psicoanálisis, se puede suprimir esta energía y hacer conscientes dichas representaciones.

La teoría de la represión es la que da origen al concepto de lo inconsciente, o sea que lo reprimido es para el Psicoanálisis el ejemplo de lo inconsciente.

Aparecen así dos clases de inconsciente: lo latente que puede hacerse consciente y lo reprimido que no es capaz de hacerse consciente.

La labor psicoanalítica tropieza contra las resistencias que el Yo opone a todo lo que se refiere a lo reprimido, que siempre es inconsciente, como lo es también una parte del Yo, pero no todo lo inconsciente es reprimido.

Lo consciente son todas las percepciones externas, o sea percepciones sensoriales y todas las sensaciones y sentimientos internos, y los pensamientos, o sea las ideas pre conscientes enlazadas a representaciones verbales, las cuales pueden acceder a la conciencia mediante huellas mnémicas.

El Yo es la instancia del aparato psíquico que está en contacto con el mundo exterior, es una parte del Ello modificada por la influencia externa.

El Ello es la instancia que contiene los instintos donde reina el principio del placer sin restricciones.

El Yo es el que le transmite al Ello la influencia del mundo exterior y el que aspira a reemplazar el principio de placer por el principio de la realidad.

El Yo representa la razón y la reflexión y el Ello las pasiones. Pero es el Yo el que actúa y el que rige y frena la fuerza del Ello, aunque a veces se deje conducir por la voluntad del Ello, como si fuera la suya.

El Yo es antes que nada el cuerpo mientras las pasiones más bajas se desarrollan en el Ello que es lo inconsciente, pero cuando las funciones anímicas del Yo, como la autocrítica y la conciencia moral a las que le concede alto valor, son inconscientes, pueden producir en los neuróticos, un sentimiento inconsciente de culpa que pone serios obstáculos a la curación.

O sea que no solamente lo más bajo que existe en el Ello, sino también lo más elevado que existe en el Yo, que es el Super Yo, pueden permanecer inconscientes. Porque el Yo no es solamente la parte del Ello representante del mundo exterior, sino que contiene también al Super Yo o ideal del Yo, una instancia del aparato psíquico, que tiene una conexión más débil con la conciencia y en parte puede ser inconsciente.

Malena
Fuente: “Obras Completas de Sigmund Freud”; “El Yo y el Ello”, Lo consciente y lo inconsciente” (1923)

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