2016/02/17

Lo extraño aunque me golpeaba - Psicología Malena Lede


Con bastante frecuencia recibo comentarios de mujeres que me confiesan extrañar a sus parejas golpeadoras, después de haberse liberado de ellas.

Una de ellas me cuenta que después de una relación patológica con un hombre violento y golpeador, que tuvo la suerte de terminar de común acuerdo, conoció a otro hombre que resultó ser ejemplar, cariñoso, tierno, amable, atento y trabajador, sin embargo, ella extraña de su ex pareja la dosis de maldad que necesitaría tener su nuevo novio para ser perfecto.

Este fenómeno, que suele ser común, ha sido debidamente estudiado por muchos psicólogos y psiquiatras, desde hace mucho tiempo y la mayoría coincide en afirmar que las experiencias infantiles traumáticas relacionadas con el afecto dejan una huella imborrable y condicionan las relaciones amorosas futuras.

El castigo no necesariamente puede ser una experiencia negativa sino por el contrario, para algunas personas, algo que necesitan que exista en sus relaciones para sentir emociones.

Por esta razón, es común que al lado de un golpeador, casi siempre se encuentre una mujer que se deja golpear y que incluso busque el enfrentamiento, no siempre en forma consciente, para experimentar placer.

Resulta más fácil de esta forma explicarse por qué las mujeres no denuncian a sus parejas golpeadoras aunque estén en serio riesgo de perder sus vidas.

Padres abusadores y golpeadores son los que generan esta forma de patología en sus hijos que puede perdurar toda la vida, dificultar sus relaciones, afectar a sus propios hijos y provocar escenas de violencia de alto riesgo.

Muchas de las mujeres que se encuentran en esta situación prefieren seguir soportando el maltrato a reconocer que su relación es patológica y siempre justifican a sus parejas.

El alcohol representa el factor detonante de los actos de violencia porque disminuye las inhibiciones y no permite razonar, llevando a las personas a situaciones de emoción violenta y a la posibilidad de cometer homicidio.

Pero tal como lo he explicado, también existe la adicción al castigo, que como cualquier otro hábito dañino debería ser tratado.

Estas personas tienen que recibir tratamiento psicológico adecuado y asistir regularmente y en forma permanente a grupos de autoayuda, porque las adicciones se pueden controlar pero no se curan.


Malena

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